Keep Walking

¡No tan rápido, que estoy viejo che!

Posted in Blogudeo, cultura, Diario, Literatura, tecnología by Martín on diciembre 24, 2010

kung fu quelonio

Caramba, tanto tiempo he pasado disfrutando mis ensueños que casi me olvido de desear Felices Fiestas a la compañía bloguera con la que tanto me gusta compartir este espacio.
Escribo, les comento, casi a punta de pistola. En un principio, las personas que conozco me recomendaban muy cálidamente y en tono amistoso que vuelque algunas letras, de vez en cuando, en esta web para no perderme de vista. Los oí, pero no les obedecí (mea culpa) y ahora están aquí, a la puerta de mi casa lanzando improperios, blandiendo antorchas, tridentes y pantuflas sucias, expresando su descontento con mi actitud indiferente.
Muchas cosas han pasado desde aquel artículo del 20 de junio. En materia de libros, vengo un tanto remolón aunque sigo, a ritmo quelonio pero a paso firme.
Siddhartha resultó ser un libro maravilloso. A partir de allí, el camino de la iluminación me llevó hasta El Lobo Estepario, que me sumió por momentos en la oscuridad absoluta. Necesitaba, después de las noches gélidas y el vodka mal destilado de Hesse, algo que eche mi mente a volar, y por eso volví a El Legado. Eldest, que sigue a Eragon en la saga de Paolini, es un poco más largo que el primero pero aclara muchas incógnitas, está plagado de acción y sobre el desenlace se pueden ver dos protagonistas, el propio Eragon y su primo Roran, quienes luchan en dos frentes de una misma guerra. Lo más interesante, a mi entender, de esta parte de la historia es la revelación del mundo de los elfos en los bosques de Du Weldenvarden, la magia y la naturaleza se funden en este relato fantástico que ante mis ojos comienza a emparejarse con el mundo de Tolkien.
Hoy mismo finalicé la lectura de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. Sin ser historiador ni economista, Eduardo Galeano ha sido el que mejor comprendió la realidad socio-económica de América Latina, y en este libro lo comparte con nosotros. Señalé un montón de pasajes en mi Kindle, pero voy a obviar las citas para no extenderme demasiado, es que se me hace tarde y esta noche es noche buena. Todos los que vivimos en este continente títere, creado y criado para perder, deberemos tragar el orgullo que nos divide en naciones (una división inducida por conveniencia) y entender por qué somos lo que somos y, por supuesto, comprender de una vez por todas cómo funciona la ecuación capitalista: para que uno sea extremadamente rico, miles tienen que ser desesperadamente pobres. Creo que es una lectura obligada para todos los que vivimos al sur del estado de Texas y, sin embargo, ha sido sistemáticamente ignorada por la comunidad educativa (como era de esperarse).
Como verán, la inversión que hice en este aparatito (el Kindle 2) ha dado sus frutos, aunque cada vez que entro en la librería (todavía me parece el mejor lugar para comprar regalos) el papel me llama desde los estantes. Por otro lado, como los editores hispanos siguen siendo reacios a la plataforma, la mayoría de los libros los descargo sin pagar un peso (pura piratería) y los paso al lector de libros electrónicos mediante una aplicación muy completa que se llama Calibre y que está disponible en los repositorios oficiales de Ubuntu.
Recientemente me han llegado correos con ofertas crecientes de libros en español en la tienda de Amazon, aunque todavía son muy pocos en comparación con los que hay disponibles en inglés. No es una mala inversión, ya que el libro se asocia a nuestra cuenta y aunque el Kindle termine sus días trágicamente bajo las ruedas de un colectivo de la línea 16 (nefastos colectivos que llegan desde el Tártaro para amasijarnos), la compra no se pierde y se puede descargar cuantas veces la necesitemos.
Y ya me pasé de las quinientas palabras, así que calculo que el sopor y el aburrimiento habrán abatido a los más curiosos. Sólo me queda escribir que este año me ha regalado mis sueños más hermosos, ya no tengo vanas obsesiones, estoy libre y feliz. Para estas fiestas les deseo lo mismo a todos.


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Demián – Hermann Hesse

Posted in cultura, Diario, Literatura by Martín on mayo 20, 2010

Las cosas que vemos – Dijo Pistorius con voz apagada – son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que llevamos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Sinclair, el camino de la mayoría es fácil, el nuestro difícil. Caminemos.

Pistorius no es, por cierto, la influencia más importante que tiene el joven Sinclair a lo largo de este camino de conocimiento interior, el sendero al destino propio y único de cada ser humano. La imagen siempre presente de Demián, de Frau Eva sí. No se puede sin embargo descartar al organista Pistorius que viene a protagonizar el papel del maestro que se perpetúa a través del alumno, y deja ir al aprendiz cuando el camino ya se le hace largo. Todo buen maestro debe necesariamente ser superado por el alumno, y así sucede con el músico nostálgico.
Mi idea era lanzarme de lleno sobre El Lobo Estepario, pero el análisis agudo del compañero Kana me contuvo y propuso que comenzara con un poco menos de carga, sugiriendo que leyera Demián. El libro me pareció, a primera vista, escueto. Si bien soy un devorador de cuentos y relatos cortos, no creía que una novela de 126 páginas pudiera encerrar tanto contenido. Y aquí donde me ven, esas 126 páginas me llevaron dos larguísimas tardes completas. Es que no pude evitar subrayar, marcar, poner papelitos aquí y allí entre páginas. Fue como abrir la bolsa mágica del gato Félix, allí adentro había más que algo, y lo vi todo.
A veces me vi por esas hojas, encaramado en algún renglón, en algún tramo confuso de ese camino que trataba de ver Emil. El uso del simbolismo religioso que hace Hesse no es para nada enmarañado a pesar de alternar constantemente entre realidad y mito. Es maravilloso leer cómo el escritor nos lleva de manera certera y concisa a través de una línea argumental, de una trama que podría haberse vuelto terriblemente compleja y nos va dejando ideas claras, reflexiones con las que se va armando el cuadro completo.
El libro que me hizo sentir acompañado mientras lo leía, me dejó un sabor agridulce sobre el final. La melancolía de saber que el camino hacia el destino único e irrepetible que habita en cada ser humano, es un sendero yermo, por momentos frío y desolado al que nos aventuramos sin abrigo. Y a pesar de todo, es una senda que quiero recorrer.

La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo. Se podía llegar a poeta o a loco, a profeta o a criminal; eso no era asunto de uno: a fin de cuentas, carecía de toda importancia. Lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo demás eran medianías, un intento de evasión, de buscar refugio en el ideal de la masa; era amoldarse; era miedo ante la propia individualidad.


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