Keep Walking

Esperanza

Posted in Diario, Sociales by Martín on enero 26, 2010

Nos encontró la casualidad, sacando fotos en Puerto Madero. Dos perfectos extraños enmarcando paisajes que indefectiblemente contaban con nuestra ausencia. Esto último fue lo que por fin instó a Esperanza a pedirme en un tonito caribeño muy suave si podía tomarle una fotografía en el puente de la mujer. Por supuesto que accedí, no sin antes excusarme por mi falta de pericia.
Una pareja de brasileros me interrumpió en pleno proceso. Nunca logré entender el portugués, es un idioma que simplemente no me gusta. Pero luego de realizar un esfuerzo de interpretación importante, comprendí que el muchacho se ofrecía a tomarnos una foto si yo después realizaba una toma de ellos dos besándose, con su cámara de vídeo (nunca usé una, pero me gustó, ojo que no me largue a probar el formato).
Nos tomaron la foto insistiendo en que demostremos algo de emoción, que nos abracemos o algo así, no pudimos entregar más que sonrisas. Después de todo éramos completos desconocidos, no podíamos tomarnos tantas atribuciones cuando no sabíamos ni nuestros nombres.
Luego del curioso encuentro, ella me comentó que quería tomarse una foto en el monumento al tango. Entonces le dije que no sabía ubicarme mucho en la capital, que yo venía del interior y ella me dijo que venía de Caracas, pero hacía dos semanas que estaba dando vueltas y que su familia se había ido hacía una. En seguida me ofrecí a acompañarla, se me hacía muy tierna y muy pequeña para andar sola por Buenos Aires (más allá del hecho de que yo no podía orientarme demasiado que digamos sin mirar la guía T cada dos minutos).
Y así continuamos el derrotero por las calles porteñas. Confieso que el paseo fue más beneficioso para mí. Esta niña de apenas 21 añitos me hizo recorrer medio Buenos Aires en una mañana. Nos sentamos a tomar un porrón en avenida de Mayo, porque estos porrones son grandes, no como la minucia que te sirven en Caracas (creo que es lo que aquí llamamos pininas). No pude evitar hacer preguntas de taxista sobre Chavez y cuestiones políticas. Sí, claro que hablamos de muchas cosas más interesantes, pero hago el comentario porque me sorprendió el nivel de información política que manejaba esta pequeña personita, cuando otros a esa edad están inmersos en el mundo rosado de Cris Morena o consumiendo la basura enlatada de Pol-K. Miré de reojo el cuaderno de notas que llevaba consigo a todos lados y no pude evitar proponerle que plasmara todo ese contenido en un Weblog. Me dijo que por ahora sólo tenía Facebook, y le propuse de amable manera que tirara al diablo esa porquería y se dedique a explotar un poco más la escritura para exprimir mejor experiencias como éstas.
Fuimos a almorzar a Finisterre, en San Telmo (siempre termino en San Telmo, me gusta mucho ese barrio). El lugar también lo recomendó ella, porque decía que por $20 te servían el menú del día que estaba muy bueno y llenaba bastante (además de incluir postre o café). Yo no pude terminar mi plato, ella me ganó (¿Dónde va tanta comida?).
Se pasó también el mediodía y la siesta. Casi llego tarde al departamento del Kana, teníamos que salir tempranito hacia Nuñez para conseguir buenas ubicaciones en la Belgrano. Tuve que tomarme un taxi. Antes nos pasamos los e-mails, rigurosamente, yo le pasé mi teléfono y le dije que no dudara en llamarme si necesitaba algo (aunque confesé que lo más probable es que no supiera cómo llegar). En el mismo papelito me anotó el nombre de unas bandas de rock de Venezuela que me tomaré el tiempo de investigar más adelante.
El viernes a la mañana nos desencontramos en la jungla, ella tenía que partir rumbo al aeropuerto y era un viaje largo. Así que nos despedimos por teléfono, ella me invitaría a Caracas con la condición de que yo la llevara hasta El Galpón del Tordo (la quinta de Sauce Viejo) a pasar un día en la piscina (insistió en que no le diga pileta) cuando volviera a pisar suelo argento.
Tengo que ser sincero, me movía ante todo un instinto paternal. No quería dejarla sola a merced de extraños. Se me antojaba muy pequeña y frágil, y ahí afuera está lleno de degenerados. Pero la chica estudió turismo y se le va a dar por viajar mucho, así que aprenderá sola y por lo visto se las arregla bastante bien, en cambio yo estaba como un pez fuera del agua en las calles grises.

Grey Street – Dave Matthews Band


4 comentarios

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  1. emi said, on enero 26, 2010 at 9:44 am

    Grande Marti!! Con razon ese dia me respondiste todo bien estoy tomando un porron con una chica de venezuela, Queremos fotos y comentarios para la proxima reunion.

    Nos vemos.

  2. Martín said, on enero 28, 2010 at 5:00 pm

    Si vas a comentar cada cosa que te digo, sería bueno que pongas un weblog y uses un seudónimo como “señor X”, y otros tantos para las víctimas, y nada de “Mr. Pink” para mí ¿¡Eh?! Bueno.

  3. Kana said, on enero 28, 2010 at 7:01 pm

    Sí, es un pelotudo.

  4. patricio said, on enero 30, 2010 at 12:03 pm

    Mr. Pink era el único profesional de la banda, y además el que se lleva los diamantes…


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