Keep Walking

Obey Your Master

Posted in cultura, Dark Chest Of Wonders, Diario, Música by Martín on enero 24, 2010

Desperté del sueño sudando cromo. Poco podían hacer mis dilatadas pupilas para conseguir el foco inmediato sobre cualquier objeto cercano. Los pulmones y la garganta me ardían como si hubiera inhalado fuego y exhalado plomo fundido. Un torbellino de metal me había arrastrado hacia un estado primitivo. Un estado que recordaba de años oscuros, de hermosos paisajes azules y grises. De parajes gélidos y solitarios. De bosques muertos, sombras huidizas y figuras espectrales.
Todo esto sucedió cuando oí el llamado (“I’m pulling your strings. Twisting your mind and smashing your dreams…”), y lo dejé entrar.
Entregué el alma al aquelarre del amo de las marionetas y ya nada pude razonar.

El ingreso al estadio fue por demás de tranquilo, a pesar de los 60.000 espectadores (más o menos) que terminaron llenando el Monumental. Claro que fuimos a las 17 hs y las bandas soporte recién comenzaban a tocar a las 19.
Agradecimos nuestra suerte al haber elegido la platea Belgrano Alta, ya que disponíamos de sombra mientras en la San Martín la gente se estaba asando al sol.
No duró mucho el entusiasmo porque ni bien arrancó Horcas nos dimos cuenta que el sonido de este lado no llegaba muy bien que digamos pero, como dice el Kana, pensamos que estaban usando a las bandas soporte a modo de conejillos de india (no se lo merecían, Horcas puso mucha garra en el escenario), así que mediando un modesto disgusto, no nos preocupamos demasiado.
Cuando subieron Gieco y D-Mente la cosa seguía sin mejorar. “Estos sonidistas del traste ya no tienen respeto por nadie”, pensé ya cruzando los dedos y temiendo lo peor.
Cuando el estadio oscureció, ví aparecer a Clint Eastwood (The Good, the Bad and the Ugly, 1966) en pantalla y comencé a sentir perfectamente The Ecstasy of Gold, respiré más tranquilo, la cosa parecía haber mejorado.
Mentira. Ni bien quise escuchar el timbre de voz que guía las huestes metaleras, el canto de James Hetfield disparando Creeping Death sobre un público exaltado, me dí cuenta que en realidad me estaba llegando el sonido por el eco de la columna izquierda, desde la San Martín, y por las columnas centrales, pero la columna derecha fallaba por completo. El sonido no llegaba bien a la Belgrano. A mi precario entender no había que ser un hacker para darse cuenta que había un problema eléctrico por ese lado, como se lo comenté a Agustín, porque además, el cartelito del quilmes rock no había encendido y el sonido se recomponía de a ratos como cuando se corta el cable de un auricular.
Al parecer, a los sonidistas les tomó un poco más de tiempo darse cuenta del problema (en campo y en la San Martín parecía estar todo bien) a pesar del indicio más que evidente de una platea entera que apenas se movía, a diferencia del resto del estadio. Por suerte (o al menos toda la suerte que podía llegar a tener en ese momento), cuando llegaron al tema One, se dieron cuenta del moco. Así que por lo menos la mitad del recital lo escuché bien (aunque aún no me convencía del todo el sonido y me arrepentía de no estar haciendo pogo en el campo).
De ahí en adelante todo fue más eufórico.
¿Do you want Heavy?“. “¡Metallica gives you Heavy!” (Hetfield maestro)
Casi me tiro de cabeza cuando empezó a vibrar el cemento de la platea al ritmo de Enter Sandman, pero el calor de las columnas de fuego me achicharraba las cejas y me mantenía en mi lugar. Una munición de fuegos artificiales completó la escena y me fui más que contento, fascinado con estos cuatro jinetes del Heavy Metal que repararon con creces la cancelación del 2003.

The end of the line – Metallica


4 comentarios

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  1. Eli said, on enero 25, 2010 at 6:18 pm

    Martín, veo que Metallica te dio todo el Heavy que querías y me alegro por eso. Pero espero que vos y tu amigo me hayan dejado linda la platea Belgrano… porque ahí mismo me espera Coldplay el 26 de febrero:mrgreen:

  2. Kana said, on enero 26, 2010 at 12:32 am

    Eli, hacer pogo en la tribuna era bastante peligroso, así que nos quedamos tranquilitos mirando como en el campo ocurría una batalla campal.😉

  3. Martín said, on enero 28, 2010 at 4:54 pm

    Andá Tranquila Eli, que antes de irnos juntamos todo y pasamos un trapo de pisos con Poett Lavanda😀

  4. […] que Martín me acompañara al recital de Metallica, nos dimos un tiempo para reencontremos los tres y dar una revancha a nuestras anquilosadas […]


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