Keep Walking

Mi pie izquierdo

Posted in Diario by Martín on septiembre 22, 2009

libro de los abrazosEl lunes por la mañana, a eso de las cinco de la matina, me despertó una molestia en el tobillo izquierdo que en menos de treinta minutos se convirtió en un dolor importante (si digo terrible van a decir que soy un llorón). No podía ni mover la pierna sin sentir que me estiraban la articulación en un potro de tortura. A saltitos cortos y suaves y agarrándome de todos lados fui hasta el baño e improvisé una suerte de muleta quitándole el palo al escurridor de pisos. Por un momento pensé en tomar un Diclofenac que buenos resultados me ha dado en otros momentos, pero descarté la idea a medida que el dolor se hacía más intenso.
A eso de la ocho menos cuarto lo llamé al viejo para que me acercara hasta la guardia del sanatorio. Cada bache activaba, como una respuesta involuntaria, un insulto dedicado a distintos anónimos (al viejo se lo puede insultar sólo en tren de joda, más no en situaciones serias).
Cuando llegamos vimos que había un lugar más o menos libre para estacionar en la vereda de entrada de la guardia. Digo más o menos porque había en él, cruzado como si lo hubieran parado para preguntar una dirección, un peugeot 404 muy podrido con cuatro personas de sexo masculino en su interior, dialogando lo más cómodos con otros dos extraños fuera del coche, en un dialecto incomprensible que sonaba más o menos así:
-“Cuiriqui cuiqui Quiricuí”
-“¡Eh, qué queré se sasarásasasa!”
-“¡Jajajá! La tanga”

Con mi viejo esperamos un rato. Ellos ya sabían que veníamos a la guardia porque miraron para atrás un par de veces y vieron las balizas, con toda seguridad, pero se tomaron unos minutos para terminar su onomatopéyica interacción verbal. Uno de los que estaba fuera señaló con un cabeceo nuestro auto, creo que se saludaron o algo así, y nos dejaron el lugar. Mientras yo esperaba en el auto a quien debía hacer de mi muleta viviente, el dolor iba en aumento. Pero el viejo tuvo que dar una vuelta a la manzana para encontrar una tickeadora que funcione.
Acto seguido nos dirijimos a la entrada y allí esperamos en recepción un par de minutos más (feliz día de la sanidad, de paso) y pasamos a espera, esta última bastante escueta.
Cuando el médico revisaba la articulación de mi tobillo redondo como una palta, me hizo una pregunta: “¿A qué te dedicás?”, “Soy informático”, contesté, y ahí parece que le jodí el diagnóstico. No obstante dijo que el problema se hallaba probablemente en la articulación, que el trataría los síntomas pero que hiciera reposo y que visitara un traumatólogo para que realice varios análisis más (no alcancé a comprender si debía alquilar una ambulancia, pero “muchos análisis” y “reposo” me sonaba a oxímoron). Un enfermero muy sociable me preguntó si hacía mucho tiempo que no recibía inyecciones, pregunta que me pareció por demás de indecorosa en el momento que me pasaba el algodón por las nalgas.
Así que aquí ando, inyectado, empastillado y vendado. Para ir al baño o cambiar de ambiente uso un bastoncillo que era de una bisabuela, ando con ganas de tunearlo a lo Gregory House, pero he preferido dedicarle el tiempo a la lectura mientras escucho una melange de Tom Waits, Aimee Mann, Herbie Hancock y Diana Krall.
Terminé un libro bastante interesante que rescaté de la mudanza de Eugenio. Se llama “Leer x Leer”, un compendio de lectura para estudiantes (eso explica la x en el medio de sendos leer) que editó el Ministerio de Educación en 2004 en el marco de su Plan Nacional de Lectura. No estoy seguro de que el plan haya dado resultados, pero para una persona adulta es una especie de catálogo maravilloso en donde uno puede asomarse a las obras de muchísimos autores locales e internacionales, algunos de renombre, otros no tanto, y uno puede tomar nota mental de lo que le interesaría ampliar o explayar mientras espía en cuentos y relatos cortos, poesía y fragmentos de novelas.
Por suerte tenía en el bolso El Libro de Los Abrazos, de Eduardo Galeano, que compré hace unas semanas con la idea de tener a mano algo con lo que entretenerme en esos momentos de espera burocrática en la que uno pasa la mitad de su vida en pos de todo tipo de trámites.
Estaré volviendo al trabajo el jueves, según los médicos, aunque yo no sé si aguante tanto. Habrán adivinado por la extensión del artículo que me estoy aburriendo un poco.
Una vez más reivindico la labor farmacológica de los laboratorios cuyas alquimias permiten que el dolor disminuya a casi nada más que una molestia, me río de la homeopatía ¡Tráiganme pastillas!

Frim Fram Sauce – Diana Krall


8 comentarios

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  1. emi said, on septiembre 22, 2009 at 6:26 pm

    pero como te hiciste eso? algun movimiento del kamazutra?

  2. hielasangre said, on septiembre 22, 2009 at 8:35 pm

    Emiliano, amigo mío, el día que me lesione practicando el kamasutra, probablemente también logre el campeonato de waterpolo y el cinturón welter de la asociación mundial de boxeo.
    La moraleja aquí es que es al ñudo preocuparse demasiado, porque hasta un informático se puede agarrar una tendinitis por bajar una vereda. Así que si se te dá por agarrar el skate de nuevo, que nadie te detenga.😀

  3. Kana said, on septiembre 22, 2009 at 10:44 pm

    Eso te pasa porque te arrastrás como una babosa. Ese también será mi destino, yo también siento un tirón en la parte trasera de una pierna😕
    Bueno, espero que te mejores y te digo una cosa, ¡lo mejor son las agujas… ! (de acupuntura😛 )

  4. Eli said, on septiembre 23, 2009 at 8:54 am

    Che, espero te mejores pronto. Y para matar el aburrimiento (o para dejarlo inconsciente por un rato) recomiendo:
    -leer la revista Barcelona (son $5 bien invertidos)
    -cantar de pe a pa algunos discos copados hasta que te estallen las cuerdas vocales o hasta que los vecinos te peguen cinta scotch en el timbre y te lo dejen sonando, lo que ocurra primero.
    -visitar el blog de Hernán Casciari (si no se lo ha visitado aún, incentivarse con http://orsai.es/2005/04/cagar_leyendo_un_placer_rioplatense.php o con http://orsai.es/2009/02/tetas.php
    -escuchar los monólogos del español Luis Piedrahita en Youtube o en su blog (¿por qué será que el acento español cachondea tanto?)
    -ver el programa “678” por Canal 7 (lo tildan de oficialista, pero si se lo mira sin tanto prejuicio es 10.000 veces mejor que informarse con TN o América, he dicho)

    PD: Galeano es perfecto para compensar tanto boludeo propuesto (te deja bastante sensibilizado pero eso está bueno)
    PD2: Lamento informar que le gustaste al enfermero. Me comentaron que la pregunta que te hizo, en la jerga sanitaria, equivale a un “¿Estudiás o trabajás?” de un levante ordinario de viernes/sábado. Creer o reventar.
    PD3: Otra vez me copé escribiendo (a falta de blog propio, buenos son los comentarios ja!). Si me pongo muy densa, hacémelo saber. Gracias😀

  5. hielasangre said, on septiembre 23, 2009 at 2:56 pm

    *Kana ¿Vos no te habías agarrado una tendinitis por usar el mouse? A mí me parece que no nos va a quedar otra que hacer algo. Caminar, bicicleta, o algo por el estilo. Aunque a mí no se me dan mucho los deportes y francamente, nunca me quedó bien la indumentaria deportiva.
    *Eli, gracias por las recomendaciones. Acabo de entrar al site de la revista Barcelona y parece que está buena che, así que estarán recibiendo mis cinco patacones cuando encuentre la edición por las calles. Lo de la cinta scotch estuve a punto de hacerlo, pero opté por Bruce Dickinson como aclaré un par de artículos atrás, no creí que fuera una idea tan popular. Agendé el blog en el liferea, espero poder agregar el tuyo en un futuro cercano😉 Seguiré con la lista.
    Por cierto, si el enfermero me tiró onda ¿Por qué diablos nunca me pasa eso con una enfermerita? De ahora en más voy a exigir ser atendido por personal médico femenino y basta, se acabó.

  6. Kana said, on septiembre 25, 2009 at 3:13 pm

    Martín. Sí. La informática es una profesión de alto riesgo.

  7. adelita137 said, on octubre 3, 2009 at 3:07 pm

    Bueno, un comentario más para que te entretengas, aunque han pasado algunos días…¿hasta cuándo estarás así? aprovecha y escribe, a ver si te entusiasma el concurso del dinosaurio que promoví en mi blog, tú tienes para eso… y te sobra.
    Tendrás que hacer un post nuevo cuando te levantes, eh?
    Un abrazo, ojalá que no te dure mucho tu patica coja.
    AD

  8. hielasangre said, on octubre 4, 2009 at 11:47 am

    *Sí, Kana, la informática es una profesión de riesgo mental.
    *Ade ¡Qué bueno que hayas vuelto! Espero que te haya ido bien en tu viaje. La patica ya camina. No se le fue del todo la cojera pero ya es prácticamente imperceptible. Queda algo de agua en la articulación pero quizás se vaya con un poco de terapia.
    Un abrazo.


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