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La Boca

Posted in Diario, Sociales by Martín on agosto 26, 2009

conventillo01Me pareció un hecho sumamente curioso, cuando llegamos a la parada de la línea 29 (creo que era ésa, a ver… Sí, la guía T lo confirma) no había nadie. Eramos los primeros, al menos en esta tanda. Me entretuve unos minutos leyendo los papelitos de colores que había pegados en el teléfono público, ofreciendo una variedad de servicios sexuales y luego volví a ubicarme debajo del cartelito que decía 29 (obvio). Al cabo de muy poco tiempo, atiné a mirar hacia el otro lado y observé una fila no muy larga que se había formado detras de nosotros. No sé si se dará así en todo Capital Federal, pero esta gente es muy ordenada para esperar el colectivo, al menos en el barrio San Nicolás.
Los servicios de transporte en general no me han hecho esperar mucho (aunque no los usé demasiado), su frecuencia y tiempo de arribo han sido satisfactorios. Tranquilos, compatriotas de la patria ganadera, la coparticipación está muy bien invertida en los subsidios correspondientes, aunque los colectivos de Santa Fe sigan dando pena.


conventillo02Como les iba contando, nos subimos al 29 y encaramos para La Boca. Apenas nos bajamos, un desubicado interpretó que éramos Uruguayos o Correntinos, o algo así, a lo que el Kana contestó que no éramos ni una cosa ni la otra (en ese tono de sopapo correctivo que él sabe utilizar). El señor en cuestión se permitió dudarlo, alegando en su defensa la forma ovalada del mate que íbamos cebando. Allá él con sus cuestiones existenciales, nosotros seguimos caminando, evitando la oferta de experiencias autóctonas, que por momentos se tornaba un poco invasiva.
Caminito en sí es un paseo bastante pequeño, no vale la pena planificar un día entero en torno a él, pero sí es necesario visitarlo. El paisaje ostenta parches de colores característicos de una época en que las fotos eran en blanco y negro. Uno puede comprar allí todo tipo de artesanías y dibujos. Puede sacarse fotos bailando tango, o con su cabeza en alguna caricatura en tamaño real, o con el mismísimo Diego Armando Maradona, si le ponemos un poco de ganas e imaginación y le tiramos unos pesos a ese pobre doble malogrado.
conventillo03Abundan los locales de comidas y en casi todos ellos se presenta algún espectáculo improvisado de bailes autóctonos, no sólo porteños sino de toda la Argentina. Quizá Caminito sea uno de los paseos más internacionales dentro de Capital.
Muñecos representando todo tipo de personajes populares nos saludan desde los balcones y las escaleras mientras personas de todas las edades nos invitan una y otra vez a que almorcemos en sus locales (invitación que uno debe declinar una y otra vez, aunque la última negativa la hayamos expresado hace apenas dos pasos).
El verdadero encanto de Caminito está en los conventillos. Muchos de ellos han sido debidamente reforzados para dar lugar a unos cuantos locales internos, conservando la estética de antaño. Uno puede entrar, subir y bajar escaleras, comprar cosas o no, asomarse a los balcones, y tomar alguna que otra foto desde sus ventanas y pasillos. Allí dentro la atmósfera es un poco más relajada y permite ponerse un poco más en contacto con el ayer.
riachuelo01Saliendo un poco del circuito meramente turístico, nos acercamos al riachuelo, un verdadero cementerio de barcos, grúas y maquinaria portuaria que vale la pena ver. Más allá de nuestro afán de fotógrafo amateur, debemos tomar las precauciones del caso, ya que con el Kana calculamos a groso modo que si cayéramos en esas aguas la infección nos mataría ni bien ese limo espeso nos estuviera tapando las rodillas.
Volvimos a internarnos en el barrio, ya retirados un par de cuadras de lo que es Caminito, en una actitud de exploración osada y ahí ya la cosa no es tan colorida. Los conventillos exhiben las cicatrices del tiempo a flor de piel (o a flor de chapa si se quiere) y tienen un encanto diferente, mucho más realista.
En un momento determinado decidimos pegar la vuelta, dado que el paisaje se tornaba menos pintoresco y algo peligroso, y nosotros de Survivor Man no tenemos nada.

*Algunas imágenes en picasa

8 comentarios

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  1. Kana said, on agosto 26, 2009 at 6:22 am

    Sí, es el 29. Confirmado.
    Sí, la gente forma fila para todo o casi todo e incluso me ha pasado que me guardaron el lugar cuando tuve que salirme de la misma. Todo un logro civil en este caótico país.
    Con respecto al sopapo correctivo, acá se vive a los golpes y a la ya establecida viveza porteña hay que limitarla (reprimirla) con rigor.
    Eso debería figurar en cualquier manual de turista.

  2. patricio said, on agosto 26, 2009 at 9:33 am

    Hola Martín,

    te fuiste dos días a Buenos Aires y ya robaste con 5 posts en tu blog. Por lo menos Kana estuvo un poco más de tiempo hasta descubrir esa beta…

    Saludos!

  3. hielasangre said, on agosto 26, 2009 at 10:23 am

    Kana, muy interesante tu teoría sobre limitar la viveza porteña. En la guía “T” no lo dice, lo voy a anotar en un costadito.
    Patricio, te comento que estuve casi cuatro días y que con éste de acá arriba, el número de ilícitos blogueriles asciende a seis😀

  4. patricio said, on agosto 26, 2009 at 10:46 am

    Je, no es un mal promedio…

  5. Kana said, on agosto 26, 2009 at 11:30 am

    Martín, en esta ciudad se cumple el refrán de “el que no llora no mama”.

  6. adelita137 said, on septiembre 5, 2009 at 11:13 am

    Gracias por el paseo!!!!
    ¿Ese Caminito tendrá algo que ver con un tango que cantaba mi madre?
    Me encanta el “sopapo correctivo” del Kana, jajaja.
    Un saludo
    AD.

  7. hielasangre said, on septiembre 5, 2009 at 5:27 pm

    Si la canción dice algo como “Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar”… entonces sí, es el tema que cantaba tu madre, si no, igual podría tener que ver ya que no es la única, si bien es la más conocida.
    Ojo con el sopapo del Kana, algunos dicen que esta actitud le ha grajeado muy pocos amigos😛 .
    Un abrazo.

  8. adelita137 said, on septiembre 6, 2009 at 10:03 am

    ¡Esa es la canción, por supuesto!
    Y realmente del sopapo correctivo de Kana, lo que más me gustó fue la metáfora tuya… ¡qué bruta soy para comunicarme, eh?!
    AD.


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