Keep Walking

Niño, deja ya de joder…

Posted in Blogudeo, Dark Chest Of Wonders, Diario by Martín on junio 20, 2009

clownsNoche de análisis, noche de weblog, noche de viernes intentando hacer andar el Visual Basic 6 en Ubuntu (finalmente tuve que virtualizar ése maldito innombrable de nuevo, sólo para responder a caprichos pedagógicos).

Entren damas y caballeros, no se pierdan al abominable hombre barbudo. Pasen y deléitense en el bufete de atrocidades literarias que crecen en los exclusivos bosques de musgo de las habitaciones revueltas por desdén más no por aventuras. Y por favor, no alimenten al animal detrás del monitor; puede parecer famélico de alegrías más es intelectualmente agresivo.

Mientras veo la barrita de progreso (de instalación) mentirosa pienso ¿cuán mentirosos serán nuestros progresos?¿En algún momento crecimos o sólo reprimimos el niño que somos, dejándole retozar por ahí en algún que otro ataque geek?

Uno tiende a comportarse como niño en situaciones especiales. Cuando el ánimo lúdico surge, el niño sale a jugar. Cuando nos encaprichamos con algún gadget, el niño está haciendo un berrinche.

Cuando sentimos envidia, o buscamos venganza, a menudo se nos dice que estamos siendo infantiles y, si es así, allí probablemente esté nuestro niño haciendo de las suyas.

El problema es que el que tiene que arreglar la situación termina siendo el adulto. Uno mismo bah! Y ya con canas en las sienes, justificar las niñerías se complica un poco (por no decir mucho).

Reconozco que soy una persona que no sabe pedir perdón. Así como había comentado alguna vez que detesto recibir favores (más de una vez me los han tenido que disfrazar de “oportunidades”) aborrezco por completo tener que presentar pedido de indulgencia alguno.

Estas dos últimas características me mantienen en una actitud huraña constante. Como los hombres nobles del Ángel Gris, que ejercen la rectitud toda la vida sólo por evitar escuchar un reproche (es que los hombres nobles tienen por costumbre evitar un esfuerzo realizando otro mucho mayor).

Digamoslo así, si uno no espera recibir favores y no pretende pedir disculpas jamás, debería también olvidarse de tener una vida social (más le valdría reencarnar en una planta de yerba mate).

Pues bien, yo soy un tipo de pocos amigos. Y esto es simplemente porque los pocos que me quedan son aquellos a los que no tengo que pedir perdón. Esos que te escuchan hasta que terminás de decir una gansada de esas que parecen un compendio de filosofía del inodoro, y no te abandonan aunque el corolario del mismo sea “tu madre es puta”.

A mí la dinámica de masas se me escapa, se me hace inentendible. Aparentemente cuando yo nací había escacés de tal elemento porque no me lo pusieron. Yo vine sin estéreo. Soy un tipo de cafetín (o de whiskycín, por qué no y si la ocasión se presta).

Por eso quizás los porteños o los rosarinos me caen simpáticos. Y no es para menos, esas mesas de café vieron nacer al Che, el negro Olmedo, el mismo Fontanarrosa, y otros melancólicos etcéteras.

Pero estoy divagando de nuevo; esta Bock está helada ¿En qué había quedado? Ah, sí, el niño. El niño es un concepto, no una edad. El concepto (o la realización del mismo) no está atado a una edad en particular. Está marcadamente presente en nuestros primeros años de vida, alterna de manera ciclotímica en nuestra adolescencia con nuestro proyecto de Yo adulto (más que alternar, se rompen los dientes a trompadas), en nuestra plena adultez lo aplacamos lo suficiente como para que nos permita interactuar con un mundo socialmente y laboralmente complejo, pasando la mediana edad ya empieza a hacer algunas escenas nuevamente y, finalmente, se desprende del todo cuando comenzamos a atravesar la tercera edad y/o la senectud. Entre la ancianidad y la niñez hay una línea muy delgada y esto no lo tengo que explicar demasiado (por algo, a la primera también se la llama “segunda juventud”).

No sé por qué me empeño en demostrarme y demostrarles a los demás que no soy un tipo antisocial, cuando en realidad mi niño (ése que no deja de hacer estupideces) no me permite ser otra cosa.

Circus – Tom Waits

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: