Keep Walking

TextRoom

Posted in Linux, open source, software, tecnología, ubuntu by Martín on abril 30, 2009

Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Palabras – Silvio Rodriguez

textroom_logoSabrán que yo soy un tipo nostálgico, casi melancólico podría decir, y hay cosas a las que no me resigno. Llevando esto al campo del software, siempre tiendo a utilizar aplicaciones sencillas. Extraño la simpleza de los editores de texto sencillos, esos que te permitían crear monografías completas utilizando sólo un par de atajos de teclados. Nada de atiborrar la pantalla con barras de herramientas, muy poca utilización de mouse y una interfaz lo suficientemente sobria como para centrarse en lo que importa, el contenido.

En la era multimedia esto es proclamarse un dinosaurio, lo sé, pero mis experiencias como blogger empezaron con la lectura de artículos con algo de contenido. Textos suculentos, cosas que daban ganas leer. En la mayoría de los casos no contaban siquiera con imágenes ilustrativas y esto no me molestaba.

Recuerdo también que con herramientas más austeras llegaba a producir cosas más interesantes. Probablemente uno de los defectos de las grandes suites de oficina sea la cantidad de distracciones que ponen delante del usuario.

Se lo preguntarán mil veces, pero el usuario promedio siempre contestará que prefiere el software complejo, lleno de herramientas, chiches, gadgets que nunca llega a utilizar (mucho menos a comprender). Pero a la hora de producir resultados, el contenido se queda a mitad de camino y la falta del mismo se compensa (o se intenta compensar) con dibujitos, firuletes, animaciones flash, widgets en java script, etc.

Yo paso, gracias. No me interesa el photoshop, ni el dreamweaver, ni el office, ni el corel draw, ni el autocad, ni todo lo que pueda usted agregar en esta serie de elementos que no me interesa completar (ando desganado, vió).

Para generar contenido multimedia hace falta destreza para convertir lo que son datos en crudo, imágenes (no siempre dicen más que mil palabras, es una frase linda que le gusta usar a la gente y, acá entre nosotros, prefiero las mil palabras) y animaciones en información. Información y datos no son la misma cosa, vale aclararlo.

Volviendo al tema del software y pasando al tema de los editores de texto, encontré hoy revisando mis feeds un artículo sobre TextRoom.

TextRoom es una aplicación muy simple. En el artículo dice estar pensada para escritores (¿quedan escritores?). La simpleza se limita a la interface, eso es cierto, porque para instalarlo hay que tener QT, cosa que no uso muy a menudo en Gnome, pero decidí probarlo igual.

El editor no tiene en pantalla prácticamente nada. En la configuración por defecto el texto es blanco sobre fondo negro (no volvamos a caer en la discusión que nos enfrenta con los diseñadores, el fondo blanco simplemente no me gusta) y todas las opciones se acceden mediante atajos de teclado. Dichos atajos se pueden consultar presionando F1, y no son demasiados, se pueden recordar.

El detalle de color reside en el sonido. Porque éste editor no tiene nada demás, pero alguien pensó que escuchar una máquina de escribir podría resultar inspirador, y ciertamente lo es para mí, que alguna vez utilicé una, pero quizás para otros se vuelva molesto después de un tiempo. No es problema, se puede deshabilitar.

Lo que realmente me impresiona es el nivel de concentración que se logra con una interfaz austera como esta. Llevo divagando más de 500 palabras y no me he dado cuenta, salvo por la información que me brinda la única barra de estado que hay en pantalla (también configurable) que en principio muestra el wordcount, el título y la hora.

Mi recomendación es que se tomen un tiempo para probarla, sólo para corroborar mi teoría sobre el nivel de producto que se logra con herramientas simples frente a suites complejas.

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3 comentarios

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  1. Kana said, on mayo 4, 2009 at 9:33 am

    Lo bajé ayer, está buenísimo. De todas formas no nos olvidemos del viejo Vi, el Nano y el grosísimo Emacs.
    Lo usé un montón cuando escribía con Latex mis resúmenes de análisis matemático, aunque claro, ocupa considerablemente más si lo usamos solo para escribir texto.

  2. Armando said, on abril 25, 2010 at 3:15 am

    Me encantaría que este comentaro lo leyeras en verdad, aunque tarde. Yo también extraño ese tiempo lo inmediato no era mejor a lo artístico. Lo artístico lleva su tiempo, como un buen orgasmo. Como cuando al tomar una fotografía era un acto de magia donde se conjugaban muchos factores y no un simple pulsar al botón (que en esas épocas se llamaba obturador). Baje el software, lo he usado unos minutos y el sonido de máquina de escribir es hermoso rebotando en el librero lleno de libros auténticos y de papel. Las computadoras son hermosas (de que otro modo se unirian tantos locos por el mundo), pero nos han quitado algo a cambio de lo instantáneo.

    Un saludo desde México

  3. […] Fuentes: Vat69 & Blog de Javi Perez […]


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