Keep Walking

y sigue, y sigue…

Posted in Diario by Martín on febrero 15, 2009

casaLa semana pasada se cumplieron los cuatro años de Keep Walking. Ustedes dirán “qué al pedo que está este pibe, por Dioss…”. Pero no es tan así. Digamos que me gusta más hablar sólo que compartir un diálogo entrecortado y futil. Si fuera de otra manera estaría actualizando mi estado en facebook, pero la verdad es que prefiero darme una vuelta por acá (que es como mi hogar en la web) y putear todo lo que se me antoje.

Pensaba hacer una fiestita, una reunión modesta, a modo de celebración aniversario, pero un par de sucesos me agarraron desprevenido y estuve muy ocupado. Resulta que se me venció el contrato de alquiler y prácticamente me desalojaron.

Digo que me desalojaron porque yo nunca tuve intención de irme. Hacía unos tres años y chirolas que vivía en el pasillo. En otro depto del mismo pasillo esta viviendo mi hermana con mi cuñado. A los vecinos ya los conozco a todos. Gente de buena convivencia, la mayoría estudiantes (chicas muy tranquilas), y gente laburadora. Ya me había encariñado con todos, incluyendo los perros y los gatos de mi hermana que solían visitar mi departamento (me refiero a los mamíferos de cuatro patas, no a las amigas que por cierto nunca pensaron siquiera subir la escalera al 1º C). A veces llegaba del laburo y directamente entraba al departamento de mi hermana y si tenía algo de morfar comíamos juntos.

En fin, la cuestión es que de golpe y porrazo (sin tiempo de antelación, como hicieran el año pasado) me llaman para decirme que se me vence el contrato en dos días y que el nuevo precio era de $800 (más impuestos, claro, esa es la nueva usura inmobiliaria). A $580, que estaba pagando, la diferencia me pareció excesiva. Si bien el año pasado me empomaron de manera similar, la situación claramente era otra. A mí me parece que no están actualmente en posición para hacerse los exquisitos (o los “más pijita”, término que se ajusta más creo yo). Así que hice una contraoferta de $650 más impuestos ya que, como se los haría notar más tarde, los departamentos que están bajo el mío tienen livings y habitaciones más grandes que los de mi departamento, patio, asador y lavadero cubierto (estas tres últimas cosas mi departamento no las tiene) y están pagando $700. Les hice tomar en cuenta que hace tres años que les pago todos los putos meses, y que tengan en cuentan que mientras yo estoy ahí, el dueño no paga nada, porque como comenté antes, con los nuevos contratos inmobiliario usureros, uno le paga hasta los calzoncillos que se compra el hijo del propietario.

La cuestión es que después de mucho “tire y afloje”, la microcéfala de la inmobiliaria (uno ya identifica a éstos personajes con facilidad: rubias de 50 vol., flaquitas y con vocecitas de “no entiendo lo que me decís pero te hago precio por dos petes”) me comentó que el dueño no quería menos de $750 más impuestos. “Pero así se me va a $800 igual”, le dije. “Bueno, es lo que pagan todos”, fue la pelotudísima respuesta.

A todo esto ya estaba con el contrato vencido y la guampuda todavía no me supo decir cuánto me sale el día de exceso. Mientras tanto, y como último recurso, jugué la carta de mi hermanita. Pero es sabido que la gente de las inmobiliarias no tienen sangre, así que fue al pedo.

Podrido de que me metan el dedo en el ojete, decidí desistir. Y además, ya vengo con una semana de atraso en la entrega (yo no tenía planeado irme, repito) porque al primer pintor que le pedí presupuesto me pasó $1300…¡Chupame la verga! Es casi un monoambiente, se pinta con látex blanco, no te estoy pidiendo réplicas de Monet en el cielo razo. Le pasé el teléfono a mi viejo, que le dijo “hermano, es una lavada de cara nomás lo que queremos”; pero no consiguió menos de $1000 (sigue siendo una barbaridad).

Así que me dedicaré a pintarlo el fin de semana, sacando previamente las telarañas y limpiando con lavandina los hongos que viven y respiran en algunas esquinas. Trataré de pintar con cuidado, despacito cosa que no se caiga lo que le queda de reboque a la puta tapera esa porque no le pienso pasar lija. De hecho, ya apronté las notas que les presentara en dos ocasiones por la morbosa humedad que apareció a pocos meses de alquilarlo, humedad que claramente obedece a defectos de construcción y que hizo caer gran parte del reboque de la cocina.

Esa es la situación. Iba a comentar algo sobre el derrotero web que trajo este espacio personal hasta aquí, pero me fui al diablo, emprendí el rumbo de los tomates. Sabrán disculpar, pero por los días que corren me aqueja una histeria bastante particular.

Tear Down The House – The Avett Brothers
https://vat69.files.wordpress.com/2009/02/tear-down-the-house-avett-brothers.mp3%20
Anuncios

3 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Kana said, on febrero 15, 2009 at 11:21 pm

    ¡No le pintés nada! ¡Andate así nomás! ¿Porque sabés qué? Mientras más garca sos, mejor te tratan.

  2. hielasangre said, on febrero 16, 2009 at 10:11 pm

    Si, tenés razón. Eso ya lo he comprobado. En la defensoría del pueblo me dijeron: “Nada de palabra ni buenos tratos. Si querés dejar un punto en claro: carta documento. Son alrededor de $16 que te van a ahorrar muchos problemas y es irrefutable”.
    Ahora el depto lo tengo que dejar en condiciones, porque así lo estipula el puto contrato, pero la humedad la pinté arriba nomás.
    No hay que ser amable cuando hay contratos de por medio.

  3. emi said, on febrero 17, 2009 at 10:39 am

    que hdp que son, con razon estabas desaparecido, algo me habia comentado trapo pero siempre me olvidaba de preguntarle de nuevo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: