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Otro casamiento.

Posted in Diario, Sociales by Martín on octubre 22, 2006

Ayer tuve otro de esos casamientos de día. Como se acostumbra actualmente, se realizó en un lugar alejado de la ciudad, Solares de la Laguna creo que se llamaba.
Había que ir vestido de época, así que estuve a las corridas el viernes a la mañana para conseguir un sombrero negro que vaya con mi traje (esa maldita costumbre de dejar todo para último momento…)
La pareja en cuestión es la que componen Mateo y Mili (hermana de Batata, mi cuñado).
De ida lo ayudé a Batata a llevar un televisor que iban a usar más tarde para pasar diapositivas. Asi que empezamos sudando, jeje!
Cuando llegamos al lugar, me pongo el saco, el sombrero, el pañuelito en el bolsillo y, cuando intento ponerme el clavel en el ojal me percato del detalle: ¡está cerrado! Claro, si nunca usé el ojal… Acto seguido, entramos y con mi hermana, tomamos un cuchillo de la primera mesa que encontramos pero no hubo caso. Después de 15 minutos de estrujar la solapa y estar al borde de ser degollado, nos dimos por vencidos. Por ahí quedaron los claveles…
Había una banda estilo jazz, con trompetas y demás, y los músicos vestidos también a la época. Muy buena banda, que tocaba mientras la gente caminaba por el césped, se saludaba, sufría el calor, etc.
El casamiento fué sólo por civil. Pero la ceremonia se llevó a cabo allí mismo, en una especie de atrio preparado para tal fin. Por supuesto, además de los testigos, estaba presente Dulce, la perrita de Mili, con su correspondiente vestido.
Bueno, para no extenderme demasiado sobre los detalles. Bocadillos exquisitos, empanadas, brochet, sanguchitos, etc. Acto seguido, fuimos a las mesas para almorzar.
Bebida: Vino (tinto u blanco), Cerveza, Coca Cola o Sprite, según eligiese cada uno.
Por supuesto, decidí apegarme al exitoso plan de la boda de Trapo, así que empecé con cerveza.
Comí a reventar, incluyendo un postre que era una copa de helado al Rohn, si no me equivoco.
A las mujeres les habían repartido abanicos a la entrada, así que se veían abanicos por todos lados.
En eso que estoy terminando el postre, escucho una música que me resulta familiar. Locomía?…See!!
Desde el fondo del salón aparece Andrés (el hermano de Mateo, un personaje) bailando a dos abanicos, moviéndose como loco con ése atuendo que había llevado, con una galera que junto con el pelo largo, un tanto motoso, hacía recordar a Slash.
Llegó hasta la mesa principal, una mesa larga en dónde se encontraba la pareja junto a los más allegados, pegó un salto y siguió arriba! Ahi mismo se le sumaron Mili, Mateo e incluso la perra. Todos arriba de la mesa dando un espectáculo que valía la pena ver. Muy gracioso!
Y ya que estábamos en ritmo, se largó la primera ronda de baile, para bajar la comida que nos ahogaba junto con el calor.
Cuando ésta terminó, se vino el vals. Vuelta a ponerme mis atuendos. Pero cuando llego a la pista (el césped) no escucho ningún vals. Por esas cosas de la vida, la pareja había elegido bailar temas de Sinatra. Y ésto con qué se come?(pensé). Pero al ver que los demás estaban improvisando, me mandé igual. Creo que salió bien, habrá que ver el telebin…
Acto seguido, atacamos la mesa dulce, donde había varias tortas (de las que se comen), y ahí nomás se largó la segunda ronda de baile.
Cerca, muy cerca, del salón estaba la pileta. Obviamente, el novio fué a parar de cabeza con su traje de gala puesto, al agua. Pero enseguida se dió algo que nadie esperaba. Con Jamiroquai sonando de fondo se desató un frenesí de ataques que hicieron que todos, unos antes otros depués, terminaran en la pileta. Mi hermana me dijo “yo que vos tengo cuidado” y desapareció. Me encontraba yo haciendo sociales con unos cordobeses, intentando de vez en cuando acercarme a Paula (una compañera de trabajo de Mili que me habían presentado a la entrada y que me habían propuesto como candidata), cuando de repente el primo de Mateo dice “éste está seco”… Nefastas palabras. En dos segundos una horda de tipos mojados me levantó por el aire y me comenzó a llevar hacia la pileta. Inútil resistirse. Alcancé a salvar lo indispensable. De camino a mi sacrificio tiré el celular y los puchos al césped, no alcanzando a salvar la billetera (pequeño detalle). Así que terminé nadando con mi pantalón de vestir, camisa y zapatos. Bueno, a la pileta cayeron todos, hombres, mujeres (incluyendo mi hermana) y la perra! La cosa ya era un descontrol, pero me estaba divirtiendo mucho.
Ya descalzo en el césped, se acerca un tipo con tonada y me dice “De cóoordoba con caaariño”, y me extiende un balde lleno de fernet con coca y hielo. Buenísimo, dije, y me prendí a lo bestia casi chorreando el fernet por mis barbas.
De ahí en adelante le dí pura y exclusivamente al fernet. Lo tomé en balde, en vaso (cada vez que se me acababa iba a recargar a la barra) e incluso había unas especies de fuentes o bols que habían preparado con fernet en dónde podías pasar y llenar el vaso.
Ya el juego de la liga me agarró desfigurado, así que no sé qué cara habré puesto mientras pasaba la liga por la pierna de una amiga de Milagros.
Muy buena música. No hay nada como estar de vestir, con una fuente de fernet ilimitada, bailando y saltando mojado y descalzo en el césped. Era casi una rave.
Hubo algunos previsores que llevaron mallas y bermudas para la pileta, pero no les dieron tiempo a buscarlas antes de tirarlos. Aunque ya de última había gente de vestir, otros de de bermudas, algunos en cuero, de todo bah!
La cosa duró como hasta las 22 ó 22:30.
Me volví con Carlitos y Jorgelina (Padres de Batata y Mili). Hablamos de mujeres con Carlitos, todo el camino. Hasta que, ya en Boulevard (veníamos desde Rincón), Jorgelina le pregunta “Y vos como sabés tanto?…”
En fin, me bajé y entré a la Dulce al departamento de mi hermana, hasta que ésta llegó y me despedí para retirarme a mis aposentos.
Borracho, antes de acostarme me bañé y me agarró hambre. Cuando abrí la heladera, aparte de frío, había un montón de cosas pasadas. En la puerta veo una lata de atún en aceite La Campagnola. Aleluya! Oh glorioso atún salvador… Lo que cuesta manipular un abrelatas después de tanto fernet, es increíble. Lo abrí despues de darle como cuatro vueltas a la lata y le entré hasta que lo terminé. Me lavé los dientes y me fuí a dormir.
Y eso fué todo. Salvo por algunos detalles que se me habrán perdido por el césped junto con mi atado de Cámels que alguien habrá tenido el placer de fumar…

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