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Se nos casó nomás.

Posted in Diario, Sociales by Martín on septiembre 24, 2006

Se nos casó Trapo nomás.

Lo primero que pensé cuando ví que la fiesta era de día, a pleno sol, fué “no va a estar tan buena”. Me equivoqué a sobremanera. Estuvo buenísima. O así se vió desde mi borrosa perspectiva.

Había bebida a discreción. Pero me apegué al plan de Maxi, no mezclar, porque había que llegar vivo a la noche. Así que me dediqué a la cerveza desde el comienzo.

La Tute fué de vestido. Es algo que quería aclarar debido a un par de discusiones que tuve durante la semana con otras mujeres, sobre esa nueva costumbre que tienen las minas de ir de remera a los casamientos. Lo lamento, pero a mí me gusta verlas de vestido, y no me resigno a la idea de romper con la magia de una ocasión especial. Después, lo que se pongan a diario, no me interesa. Me gustan de vestido, de jean, con tenis rotas y sucias… Me dá lo mismo. Pero a la fiesta se va de vestido carajo!

La fiesta fué por demás emotiva. Tenía la sensación de estar rodeado de familiares. Los conocía a todos, y ellos ya me conocián incluso en situaciones deplorables. Así que primó la confianza. No tuve que cuidar las formas ni nada por el estilo. Estábamos todos, absolutamente todos, completamente borrachos y felices.

Bailé el vals con la novia, como corresponde, ya con unas cervezas encima (el miedo al ridículo había desaparecido). Esto fué gracias al Leo, que me dió el empujón final, porque estaban entrando los vagos uno atrás de otro para bailar y yo no decidía cuando encarar para que me concedan mis sesenta segundos (porque no fueron más que eso). Tuve, no obstante, la suerte de haber hecho una especie de precalentamiento con Eugenia (la prima de Trapo), con la que bailé el vals minutos antes de lanzarme al cumplimiento del deber.

El karaoke, o símil karaoke pero occidental, estuvo muy bueno. No sé cómo será en japón, pero acá lo divertido es subir borrachos y gritar como perros. Sí, es bastante pelotudo, pero es increíble lo que uno se divierte.

Diez puntos para “la turca”, que cantó como los dioses con una voz blusera que mataba.

Algunos “flashes”:

  • Trapo “volando” por el aire cuando lo tiraban para arriba entre un montón de monos.
  • La manito de Emiliano con el celular, aparecía cada vez que miraba para arriba y estaba haciendo alguna payasada. Escrache…
  • Miradas “suspicaces” de Alguien cuando ponen el tema “Pluma Gay”.
  • Trapo “planeando” con los brazos abiertos, cuando lo llevamos alzado entre un montón de monos por la pista.
  • La Toti con su “pollera/bufanda/cinto”.
  • Trapo y yo gritando en el karaoke “Mi héroe es la gran bestia pop…A brillar mi amor”
  • El sudor que me corría por el rostro después de bailar con Mabel.
  • Trapo con unos terribles lagrimones, emocionado.
  • Maxi consolando a la madre de Trapo, que tenía los mismos lagrimones que el hijo.
  • El padre de Eugenia enseñándonos a Maxi y a mí que las mujeres sólo quieren plata.
  • María José (Majo).

El tema es que al final de la fiesta, lo perdimos a Maxi. Lo tuvimos que localizar por celular, para enterarnos que se volvía en el auto de los tíos de Trapo (que nos invitaron a seguir tomando en su casa) con Gustavo. Así que Esteban y yo nos volvimos con Emiliano, quien nos dejó en la susodicha casa y se retiró con la Tute.

Estábamos Esteban, Maxi, Gustavo (hermano de trapo), Agustín (primo de trapo), Santiago (hermano de trapo), Miguel, Nico, Tonga, el señor Echagüe (que no paraba de expresar su disconformidad con el hecho de tener que haberse vuelto con el tipo de la publicidad porque los amigos lo dejaron a pata), Pato (padre de trapo), Eduardo (tío de trapo), Eugenia (prima de trapo), La madre de Trapo, la Tía y yo. La idea era comer algo, tomar unos porrones, y después salir. El tema es que el fernet con coca no es buena bebida para esperar nada. Desde que llegamos y a medida que pasaba el tiempo, nos lamentábamos de estar ya destruídos a tan tempranas horas (pero no dejábamos de tomar).

Así que a las 23:00 estaba en mi casa, como si fueran las seis de la mañana después de una noche agitada. Pero claro, habíamos largado con la cerveza a las dos de la tarde…

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4 comentarios

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  1. Kana said, on septiembre 24, 2006 at 7:28 pm

    Pucha, es una pena que no haya podido ir.
    Por temas monetarios y por otros compromisos adquiridos no pude ir.
    Me parece bárbaro que la hayan pasado bien.
    Con respecto a las chicas, no me importan que no vayan de vestido. Pero si van informal quiero que vayan vestidas bien hot (remeras ajustadas y sin corpiño). Si no es así, que vayan de vestido.
    Che, o sos cagón o Esteban no hizo nada, porque no veo ninguna anécdota de Esteban. ¡Contá puto!

  2. […] Crónica de un casamiento borracho, con lujo de detalle –> http://www.keepwalking.nadaenespecial.com.ar/?p=83 […]

  3. […] ¡¡¡¡Titi…titi…titi…titititittitititititi!!!! Odiado despertador son las 9, otra vez abro un ojo, largo una puteada y me levanto. Me apronté para el casamiento de Trapo, a las 11:20 me pasó a buscar Emiliano y Maxi. Después de terminar de reunir a la pandilla (Martín y la novia en Emiliano) fuimos a la iglesia. Después de saludar a los que estaban ahí, vino a saludar el novio “trapo” con cara de susto. Pero, para ser un poco más gráfico, parecía el vago de “Destino final” cuando tenía que bajarse del avión. Por supuesto que esa cara fue mutando a lo largo de la ceremonia hasta desaparecer cerca del final. Durante la ceremonia Maxi obro de traductor tratando de explicarme las cuestiones de la religión. Terminó la boda, saludamos a la reluciente pareja y nos dirigimos a la fiesta. Llegamos tipo 13:30, apareció un trapo más relajado y sonriente, comimos, tomamos (todas las cosas de rigor) y simultáneamente Maxi y Martín comenzaban su estrategia del porrón. Vino el vals, la música, las fotos, el baile (del cual no participé, siempre fiel a mi estrategia de 0 papelones frente a las cámaras), charla, conocer gente nueva, etc. Estuvo realmente bueno, la pasé muy bien y pese a ser relativamente desconocido entre tanta gente me sentí muy a gusto, había un clima de intimidad que me reconfortó mucho. Terminando la velada, sobrevino la emoción y se le empezaron a piantar las lágrimas a Eugenio, el viejo, la vieja, los amigos/as, va a todo el mundo. Eran entre las 19:30 y 20:00 cuando nos despedimos de Eugenio y emprendimos la retirada con rumbo conocido: la casa de los tíos de Trapo. El plan: Seguir la joda. Cuando salíamos del casamiento, Maxi desaparece, resulto ser que se había ido en otro auto. Emiliano nos acercó hasta la casa de los tíos de trapo y siguió viaje, al rato aparece Maxi, reprochándonos que lo habíamos dejado solo (¡lo único que no se acuerda es que el se fue antes que nosotros!). Ahora es cuando la estrategia etílica de Maxi y Martín se desmorona, pasa que ya estábamos todos un poco entonados y el cansancio se estaba haciendo evidente. Después de charlar un rato y comer algunas pizzas no fuimos silbando bajito con Martín. Llegué a casa y tipo 23:30 suena el teléfono era mi viejo para preguntarme si estaba vivo, según el tenía la voz tomada ¡mejor dicho la vos de un tomado! Después de webear un rato y molido me fui a dormir tipo 1:30. ¡Hacía rato que no tenía un finde tan movidito! […]

  4. Esteban said, on septiembre 25, 2006 at 1:26 am

    Martins sabe lo que le conviene, ¡su pasado lo condena! Jeje
    Además fiel a mi tradición me dedique al perfil bajo.


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