Keep Walking

Domingo, 4 a.m.

Posted in Diario by Martín on agosto 20, 2006

No la pienso en la cama. La imagino en mis brazos.
Eso me asusta. Ese tipo de tormentos afectan el apetito, el sueño.
A veces creo verla caminando, mientras espero el colectivo, en una esquina (en todos lados).
En el día me distraigo, albergando la esperanza de haberla olvidado. Al atardecer vuelvo a pensarla.
El trabajo, el hastío de la rutina cotidiana. De pronto nada tiene sentido.
A qué vienen todos mis logros? Por quién peleo todas mis batallas?
Será esa mi musa, la que mira hacia otro lado?
No, debe ser el whisky. No son horas para sincerarse.

Una respuesta

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  1. Kana said, on agosto 20, 2006 at 4:03 pm

    Ajá, no te bastó con tomar mi awamori…


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