No Buzz for me
Era evidente que a estas alturas, Google Wave había dejado de ser la promesa de una nueva forma de comunicación para convertirse en otro playground de la empresa. Y yo me tomé el trabajo de ver todos los videos instructivos e incentivé a un par de amigos a usar la nueva plataforma para comunicarnos en una forma más interesante. Con esto último me refiero a dedicarnos a la actividad que más me gusta, compartir contenido con gente de intereses afines. No es cierto que todas las redes sociales son iguales. Facebook, por ejemplo, me parece una red atiborrada de bazofia que tiene poco para ofrecerme y, lo poco bueno que hay por allí viene de sitios o weblogs que ya conozco y frecuento desde antes o que ya forman parte de los feeds configurados en mi Google Reader.
Esto no exime a Google de prácticas sospechosas en cuanto a la privacidad de nuestros datos. Sin embargo, como le comentaba al Kana, siempre obtuve alguna herramienta interesante a cambio (Reader o Gmail, en el caso de Google, Flickr, en el caso de Yahoo), mientras no puedo decir lo mismo de otros servicios que siempre me resultaron espantosos.
De todas maneras, nadie de los que conozco se prendió en la idea de reemplazar mail por wave (que es lo que originalmente pretendían los muchachos de Google). Muchos están probando Buzz, que no es más que uno de los resultados de este campo de pruebas en línea. Sin embargo, puedo vaticinar que les sucederá a ellos lo mismo que a mí, al descubrir que tengo una carpeta más rebosando datos que no me interesan. Simplemente decidí dar de baja o “apagar” Buzz definitivamente y continuar fiel a mis plataformas tradicionales: Gmail, Google Reader, WordPress y, actualmente en etapa de migración Flickr (planeo pasar mis colecciones de Picasa al servicio de Yahoo, que ofrece muchas más opciones de privacidad y derechos sobre las imágenes).
Nadie puede negar que la inventiva de los laboratorios de Google es infinita, sin embargo yo siempre termino volviendo a los weblogs. Porque me gusta leer, porque detesto el reenvío de correos electrónicos y prefiero compartir feeds antes que llenar las casillas de mis amigos con misivas llenas de caritas y letras grandes y rojas, y porque los que aprecian (estén de acuerdo o no) las lecturas que propongo saben donde encontrarme y saben también que no los voy a llenar de spam. Las cosas que se me ocurren están aquí, se leen o no, según la voluntad de cada uno pero no andan agotando las cuotas de transferencias del ciberespacio con datos redundantes.
Es lógico que el gigante de la web quiera tener la mayor tajada en este nuevo fenómeno que son las redes sociales, pero yo por ahora prefiero pasar.
The big F
Estuve perdido durante un par de minutos, dando vueltas, resistiendo las náuseas que me provocaba el ciclo sin fin aparente (cual “While True”) en el que se puede meter un usuario cuando quiere dar de baja su cuenta en Facebook.
Siempre hubo, en primera instancia, más razones para no darse de alta que para darse de baja luego de habernos suscripto. No vamos a caer en el discurso inocente de “yo no sabía que Facebook podía hacer tal cosa con mis datos”, cuando en el End User License Agreement que aceptamos lo dice claramente. Así que los señores de Facebook tienen derecho a hacer lo que se les antoje con los datos que amablemente les brindamos, y es legal (al menos por ahora).
En mi caso, siendo un web surfer compulsivo, decidí darlo de baja porque la cosa se me había hecho vicio. Y, si bien la gente con autocontrol puede lidiar con esto, yo no.
Sigo usando la mayor parte del tiempo para navegar la web, pero he recuperado los hábitos que había perdido. Es decir, me dedico nuevamente a revolver mi baúl de weblogs de tecnología, sistemas, literatura, etc. Costumbre sana, si bien se la mira, y que contribuye a mi quehacer diario (algunas veces me encuentro leyendo un RFC, cosa que no hice ni en la facultad).
Tuve que seguir un link que no se encuentra a simple vista en las opciones de configuración de perfil de la maldita red social, pero logré que me den fecha para la baja de la cuenta… Sí, leyeron bien, te dan “turno para una baja programada” ¿Por qué necesita Facebook dos semanas para programar una baja que se puede realizar con un par de sentencias SQL? Nunca sabré lo que estarán haciendo esas dos semanas con mis datos. Los estarán almacenando en un archivo de desertores, supongo, porque según el acuerdo aceptado durante la suscripción ellos tienen derecho a quedarse con todo lo que les di.
No es que Facebook sea el único que hace esto, seguramente con las búsquedas que han hecho Google ya tienen un perfil de cada uno de ustedes bastante bien formado, pero es la forma o los “modales” (por llamarlo de alguna manera) lo que más me molesta. La impunidad descarada de espetarnos en las narices un “Sí, te estoy robando ¿Y?…” cual funcionario argentino.
Así es que volveré a dedicarme más al blogging que al microblogging, más a la lectura (compartiendo el material con quien crea pueda interesarse) que a las redes sociales y más a compartir contenido que a publicar el estado de mis emanaciones corporales








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