Visita porteña, la segunda vuelta
En mayo fue la última vez que este amarillo guampudo se dignó a venir, así que éste fin de semana había que aprovecharlo, obviando las condiciones meteorológicas que se presentasen (fueran las que fuesen).
Gracias a Dios por estos días estamos celebrando un nuevo aniversario del genocidio católico español, genocidio que confirmara nuestro querido prócer Julio Argentino Roca con su efectiva campaña al desierto (haga patria, mate un indio). Francamente, para lo que sirve la patagonia Julio, se la hubieras dejado a los pueblos originarios, les cobrabas diez guitas de impuestos y salíamos derechos.
Así que aprovechando las festividades, algunos se fueron para Mar Del Plata, y a otros no les quedó otra que visitar a la familia y los amigos que están lejos. Entre éstos últimos estaba el Kana, que andaba con ganas de comer una picadita como el Tata manda, y no esas mierditas porteñas para maricones, que te dejan con hambre.
Visita porteña
Este fin de semana, por cuestiones familiares, tuvimos por estos pagos la grata companía de un viejo amigo, el Kana.
Así que el sábado a la tarde, mates de por medio, decidimos darnos una vueltita por la noche santafesina, pero tranqui.
Nos encontramos en mi casa y a eso de las cero treinta, partimos en la vieja y querida Isuzu (la máquina de Esteban) hacia el Es Vedrá, a ver qué onda tenía el bolichongo (yo no lo conocía).
Lindo el pub. Una estética muy relajada, luz tenue y buen clima. El lugar es ideal para llevar una minusa, sea oficial o de trampa (ya que está un poco retirado). Ahí nomás me pedí un fernet, Esteban su Red Bull con vodka y el Kana se mandó un Jack Daniel’s (Tenessee Whiskey).
Otra vez tuvimos la suerte (como en otras ocasiones) de contar con un mozo que no sabe servir whisky. De modo que llenó el vaso y obtuvimos unas cuatro medidas al precio de una; negocio redondo. Si bien yo no lo tomé, me dí el gusto de probarlo y debo decir que es un nectar maravilloso. Según Esteban, a diferencia del escocés, éste tiene unos siete años de añejamiento y un sabor algo ahumado. Por lo poco que mi precario paladar capta puedo comentar que tiene mucho más cuerpo que los escoceses de 12 años que estoy acostumbrado a tomar y un gusto más dulzón. Tomo nota para incluirlo en mi próxima compra de bebida.









2 comments