Keep Walking

Vi luz y entré

Posted in cine, cultura, Diario, Literatura, Música, Sociales, Videos by Martín on noviembre 29, 2009

Fue una linda velada la del viernes, una como las que no disfrutaba desde hace tiempo cuando con el Kana, Trapo y Esteban nos adentrábamos en tugurios menos convencionales, pero más cálidos y humanos que el tumulto enajenado de las grandes pistas.
Accediendo de buen gusto a la invitación de la Ceci, confiando a ciegas en su buen criterio, asistí el viernes a la medianoche al Club Independiente de Vecinal República del Oeste (Dr. Zavalla al 2800, calculo que allí ya no es Barrio Roma, aunque están pegaditos). La consigna era juntarse a tomar algo, y escuchar algo de música y, de paso, contribuir con la causa de La Forzada por su Gusto, banda liderada por Maxi (amigo de Cecilia).
En un ámbito sorpresivamente ecléctico (la noche arrancó con folclore y terminó con rock) me encontré con un par de conocidos. Entre éstos últimos estaba Agustín, un ex compañero de trabajo. Le pregunté qué era lo que estaba haciendo ahí, y me dijo que él era el bajista de la banda que habíamos ido a ver (ignorante yo). Debí haberlo sospechado, ya que nos había comentado algo al respecto cuando lo encontramos entre el público de un ciclo de bandas que fuimos a ver con Trapo en la plaza Pueyrredón hace un tiempo.
La Forzada Por Su Gusto tocó una serie de temas propios que me gustaron bastante, y además se dio el lujo de hacer un par de covers (mi espíritu quedó agradecido al escuchar esa versión del tema Bajan del flaco Spinetta).
Ya satisfecho de actividades sociales por el fin de semana (sabrán que soy un poco huraño), el sábado por la noche me preparé un fernet con coca y me quedé a ver la película El Secreto de sus Ojos, en actitud de viejo solterón y borracho, estereotipo al que se sumó mi querida hermana para disfrutar algo de buen cine nacional.
A los dos nos gustó mucho la película, aunque si los medios hubieran contribuido con expectativas más modestas la hubiéramos disfrutado más. Queda pendiente conseguir la novela original, La pregunta de sus Ojos de Eduardo Sacheri, y ver si el celuloide está a la altura del papel en este caso en particular (imagino que así será, ya que el escritor es también el guionista del film).
Para variar, hoy comencé un libro que pinta bastante interesante, Ensayo Sobre la Lucidez, de José Saramago. Me resultó muy curiosa la forma de redacción por la que optó el autor. Alguno sabrá desasnarme diciendo si tal estilo se utilizó sólo en esta obra, o si es algo habitual en este escritor.
En Ensayo Sobre la Lucidez no hay signos de interrogación, ni de admiración. Todo el libro está escrito con puntos y comas, nada más. No hay guiones ni comillas simples o dobles que delimiten el diálogo de los personajes. Cada comentario o línea de diálogo es delimitada con una coma, que es lo único que indica el cambio de interlocutor, además de una letra mayúscula. Al principio me costó un poco adaptarme a tal capricho (o no), pero habiendo avanzado un par de páginas la lectura se me hizo bastante fluida, clara y veloz, deteniéndome sólo a marcar una que otra palabra nueva, como es mi costumbre. A mí me gusta ensuciar los libros, no hay nada que hacer, no pueden ser nuevos para siempre. Nada puede ser nuevo para siempre. Pretender lo contrario sería de maniático.
El libro en cuestión lo compré esta semana porque terminé Elevador, escrito por Luciano Rodriguez (el Buba, para los amigos), obra que promete ser su comienzo en el camino de la literatura. Impecable redacción para este joven arquitecto a quien yo creía hombre de muy pocas palabras. A decir verdad, yo tampoco soy un tipo de mucho diálogo, lo que pasa es que nací con un teclado pegado a las manos, cosa que me ayuda en algunos casos y me complica en otros.
Elevador fue presentado en el concurso de escritores del diario Clarín (¿eso lo convierte en un escritor gorila?), y no sabría decir más ya que no he tenido contacto con el Buba por estos meses. Pero si no se dio allí, en otra oportunidad será, con toda seguridad.
Espero que sus fines de semana hayan sido igual de provechosos o mejores. Yo sólo pasé para escribir algo porque ya me estaba echando mucho de menos.
No encontré el cover de Bajan, pero este no se queda atrás (¿Serrat + The Police? ¡Qué loco man!):



¡Tomen eso Bumpus!

Posted in cine, Diario, Internet, Música, Videos by Martín on septiembre 14, 2009

Summer StoryDesde que tengo memoria, en mi familia hemos sufrido la falta de consideración de algún que otro vecino poco educado. Ya en mi casa de barrio Roma, en calle Tucumán, esto había llegado a su punto más álgido cuando en ocasiones tenía que ver a mi madre cruzar para espetarle severos improperios al camionero de enfrente porque se quedaba lo más pancho mientras sus perros destrozaban no sólo la basura, sino también cualquier pobre cachorro que pasara delante de ese maldito portón rojo y uno tenía que escuchar ladridos, aullidos y demás sonidos desesperantes surgidos de tales escaramuzas.
Es que los camioneros de enfrente eran un caso especial (todavía lo son, aunque yo ya no resida allí). Estos se dedicaban a traer camiones llenos de leña quién sabe de qué parte del noroeste, y con esto también traían todo tipo de alimañas (ratones, lauchas, víboras y arañas de todos colores y tamaños) que indefectiblemente aparecían cada tanto dando vueltas por tu casa. Ni hablar de la flota compuesta de dos vehículos de gran porte y sus correspondientes remolques estacionados en tu vereda, como si se tratase de su garaje (si no me equivoco esto está prohibido según las leyes del municipio, pero la policía que esta a media cuadra en la seccional cuarta tiene muy buenas migas con esta gente).
Para rematar el ejemplo de mala vecindad, estos señores se dedicaban a reducir su cargamento a pura motosierra, en cualquier momento de cualquier día. No, no son caprichos míos, ya los quiero ver a ustedes con resaca un domingo a las siete de la mañana sintiendo que le parten la ventana del dormitorio (porque a veces se les daba por hacer esto en el mismo acoplado que habían estacionado convenientemente cerca de tu habitación).
Las disputas siguen hoy en día, porque mis padres los siguen sufriendo.
Aparentemente al santafesino le creció la ciudad de golpe y como es medio pavote, no se da cuenta que estamos más amontonados que antes y que dadas estas condiciones se hace necesario respetar ciertas reglas de convivencia o nos vamos a terminar matando todos.
Otros casos bastante particulares son los departamentos. Hasta el año pasado yo vivía en un lindo departamento interno que tenía salida por Boulevard Pellegrini. Apenas me mudé yo todavía trabajaba unas diez horas al día y, francamente no andaba con ánimos como para que me interrumpan el sueño. Sucede que me tocaron en suerte dos vecinas, en el departamento enfrentado al mío, ambas estudiantes muy simpáticas ellas y muy jocosas. Al principio me cayeron bien, dos gringas gigantes de no sé qué lugar del interior (tengo mala memoria para la geografía, apenas retengo unas tres ciudades). El tema es que tenían por costumbre acostarse muy tarde y, por las noches, tenía que soportar sus risotadas campechanas y sus alaridos símil karaoke hasta horas en las que ya se me hacía difícil conciliar el sueño. Para variar, escuchaban al piojoso de Ricardo Arjona, muy querido entre el público femenino de bajas expectativas intelectuales.
Una noche salí en pantuflas a golpearles la puerta (no sin antes reunir un poco de valor, las gringas eran grandotas y una sola me podía dar vuelta la cara de un bife) y a invitarlas bajar un poco el volumen. Y me hicieron caso, por esa vez. Un tiempo más adelante, reincidieron en su actitud molesta.
Como yo me levantaba temprano ya que me gustaba desayunar y darme una ducha antes de salir, arremetí en un contraataque estruendoso. Desayuné, prendí la computadora equipada con un amplificador y dos bafles blaupunkt, subí el volumen, puse el Fear of the Dark y entré a darme una ducha lo más tranquilo mientras Bruce Dickinson gritaba como un gallo anunciando las seis de la mañana.
No tuve que insistir mucho, la guerra duró poco y ya un par de días después se notaba que se había impuesto la tregua y un acuerdo tácito acallaba los ruidos antes de las doce de la noche, suficiente para mí.
Mi mala suerte me ha seguido hasta aquí, debo decir con mucho pesar, ya que la vecina de mi nuevo departamento al parecer también se acuesta tarde. Sin embargo, probablemente aquí no quede otra que el diálogo y la mediación, porque esta mujer también se levanta temprano. Es de poco dormir, una Bernardo Neustad en femenino (un poco más rellenita quizás y algo más joven, si se puede ser más joven que la muerte).
¿Aprenderemos los santafesinos a convivir antes o después de tirarnos cosas por las ventanas y enfrentarnos a faconazos por los pasillos? Sólo el tiempo lo dirá.
No quiero extenderme más porque el tema da para largo. Pero no puedo irme sin dejar una referencia a un artículo que encontré en el querido Taringa. Para todos aquellos que mantienen vivo el espíritu de la batalla. Para todos los Mr Parkers que se enfrentan a los Bumpus de al lado vitrola en mano. Existe un CD muy práctico que resulta ser el Patriot de las armas sonoras. Lo han denominado Venganza y contiene 20 tracks que harán temblar al enemigo, o bien lo dejarán al borde del manicomio, esgrimiendo la humillante bandera blanca tras la ventana.
Podemos ir a pasear por ahí y dejar una puerta golpeándose una y otra vez como entregada al capricho de un viento inexistente, poner un obrero imaginario a trabajar con un taladro, exultar sonrisas mientras un niño practica con un tambor de juguete o trata de realizar escalas en un violín calamitoso. Incluso podremos simular un embotellamiento de transito en nuestro departamento, algo muy surrealista por cierto.
Sigan el enlace, pequeños camaradas, y no se rindan. El enemigo se retorcerá en sus trincheras antes que hacernos retroceder un sólo paso.

La Fernández Fierro en Santa Fe

Posted in cultura, Diario, Música, Sociales, Videos by Martín on septiembre 1, 2009

ffierro

A principios de este año y por motivo de una mudanza en trámite, entre otros, me la perdí a Alanis Morissette en su visita a la Argentina. Desde ése momento me prometí no perderme más un espectáculo por pereza, o por lo menos no perderme la mitad de las presentaciones que prometí no perderme (y ya me estoy enredando mucho).

Con esta consigna en mente me fui a Buenos Aires a ver a Aimee Mann, recorrí unos cuantos lugares y me volví para Santa Fe.

A pocos días de mi regreso me topé fortuitamente con un letrero publicitario de esos que pegan en el frente de las obras en construcción que anunciaba la presencia de la Fernández Fierro en el ciclo Los Lunes del Paraninfo, que organiza el foro cultural de la UNL.

Gracias, de nuevo, al amigo Kana yo ya había leído algo respecto de esta orquesta típica, y había visto algún que otro video que ciertos aficionados publicaron en la web.

Me acerqué a comprar la entrada que, para mi sorpresa, fue otro gran hallazgo ya que asistir a un espectáculo así por veinte mangos es una ganga.

La orquesta esta compuesta por tres violines, una viola, un violoncello, un contrabajo, cuatro bandoneones, un piano, y la voz de Walter Laborde.

Agustín me había comentado que la orquesta estaba muy buena y, a mi entender, puede incluso haberse quedado corto.

Cuando llegué, esperé un rato afuera con pocas esperanzas de encontrar a alguien conocido. Grata sorpresa me llevé al ver que llegaban Germán, el Javi y su novia, y que sus padres ya estaban dentro, reservando unos cómodos lugares en segunda fila. Así que con localidades colmadas y asientos sin numerar, entrando sobre la hora, conseguí una ubicación magnífica.

Me pareció ver de vez en cuando una que otra gota de sudor perdiéndose en los pliegues de algún fuelle, símbolo de la euforia y el frenesí que estas personas ponían en cada nota. Y a ése ritmo se mantuvieron hasta el final.

El grupo intercaló temas meramente instrumentales, con otros cantados por el Chino Laborde, un personaje que según concluimos después parecía ser una mezcla entre el Piti Alvarez y Miguel Abuelo.

Sabemos que puritanos y directores técnicos abundan en esta nación futbolera, y alguno que otro expresó a la salida cierto desacuerdo con la performance del Chino. Lo cierto es que sin él, según lo veo yo, el espectáculo carecería de alma. El chino es el que canta, el que actúa, el que tiene algún que otro arranque de locura extravagante entre las letras del tango, y es el que aviva al público cuando se sume en la contemplación pasiva.

Y, por cierto, es la cara de una orquesta que de típica sólo tiene los instrumentos.

Para mí el espectáculo fue impecable en todo sentido y no sólo en lo instrumental como opinan algunos fruncidos. El tango es de arrabal, pibe, no esperes encontrar a Luis Miguel engominado y perfumadito pateando estos tablones.

Las fotos me salieron horribles, aunque no lo crean estando en segunda fila salieron llenas de cabezas. Igualmente, a modo de testimonio, subí un par en un álbum de picasa.

Un videíto bastante viejo, a modo de compensación:

Lo de Roberto

Posted in cultura, Diario, Música, Sociales, Videos by Martín on agosto 23, 2009

lo de roberto“Abrimos cuando llegamos, cerramos cuando nos vamos”. Reza el cartelito fileteado que está junto a la puerta de entrada.
Lo de Roberto es una especie de pulpería vieja, con una estética descuidada que en casos como éstos suma algo de encanto a la tertulia. Una cantidad innumerable de botellas de ginebras, Whiskys, grapas y demás elixires alcohólicos duermen el sueño eterno en las estanterías que cubren tres de las cuatro paredes del local.
El recinto es pequeño. Más allá de las desventajas que esto pueda tener en cuanto al número de personas que puede albergar, en Lo De Roberto existe una mística única. Contra la pared que da a la calle se erige una diminuta tarima que hace las veces de escenario al que suben durante la noche diversos intérpretes de tango. El espacio reducido hace que éstos estén literalmente entre el público. Se establece una comunicación más íntima entre el artista y el espectador. Los gestos, los cruces de mirada y el canto, se constituyen en un diálogo a veces más franco incluso que la charla explícita a la que nos entregamos a diario.
Mientras uno se relaja, toma unos tragos y disfruta del espectáculo, el intérprete de turno esboza un pedido de disculpa antes que un compañero se dedique a recorrer el lugar con la clásica gorra en mano esperando recibir alguna contribución. El pedido es, a mi entender, innecesario pero es parte de la rutina. No hay que ser desagradecido con quien se brinda de esa manera, aunque el pequeño burgués nacional que llevamos dentro se niegue a pagar por algo que no se come y que no se puede poner encima para ir al boliche.
Con el Kana nos acomodamos en un rinconcito y nos pedimos unos fernets, estuvimos apenas un rato y luego nos retiramos en actitud altruista, cediendo espacio para que otros dos mortales vivan una linda experiencia.

Y siempre hay algún maleducado con el celular encendido…

*Algunas imágenes en picasa

Aimee Mann en el Gran Rex

Posted in cultura, Diario, Música, Sociales, Videos by Martín on agosto 18, 2009

aimee_ticketsLo he confirmado, viajar en el asiento 13 es de mala suerte. Tuve un gordo adelante que me roncó todo el viaje. Busqué un buzón de sugerencias y aunque no encontré ninguno, tendrán a bien los administradores de El Pulqui aceptar mi propuesta de crear una sección “roncadores” en el baúl de los colectivos de larga distancia.
No voy a entrar en detalles aquí sobre mi estadía en la gran ciudad, sino que me voy a limitar a comentarles el impecable espectáculo que tuve la suerte de presenciar por unos pocos mangos gracias a la gente de Personal y Aeropuertos Argentina 2000, y su ciclo Personal Jazz Night 09.
Digo por pocos mangos, porque la entrada en pullman me costó apenas unos cien pesos y, gracias a la viveza criolla de cierta gente, por una “pequeña contribución” conseguimos reubicarnos en unas plateas que no iban a ocuparse, un poco más cerca del escenario.
La arquitectura del Gran Rex y la magnífica labor de los sonidistas se encargaron de hacerme llegar cada nota de cada instrumento y de cada voz en forma tan pura que ni estando entre los músicos podría haberlos oído mejor.
Aimee Mann nos sorprendió con un espectáculo austero, sólo tres personas en escena lograron hacer lo que otras bandas no hacen con veinte. Eso se llama “hacer música”. Acá no hubo showmans ni cantantes-vedettes estrenando liposucciones. La sencillez de Aimee cautivó al público y aunque no habla ni una palabra de español, se hizo entender bastante bien y luego de disculparse por el pequeño resfrío que la aquejaba, se dedicó a tocar y a cantar, y sonó fantástica.

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El sobrio encanto de Aimee

Algún mediocre podría interpretar al público como gente fría y de poca actitud; los que estuvimos allí sabemos que una oportunidad como esta se da pocas veces y que en ocasiones, para disfrutar de la música, hay que dejar que los músicos toquen (ya cantaremos los temas en la ducha cuando lleguemos a casa).
Aimee tocó un poco de todo, temas del soundtrack Magnolia, Bachelor Nº 2, Teh Forgotten Arm y su último disco @#%&*! Smilers (me gustó mucho Little Tornado), entre otros. La escueta formación, compuesta por Aimee (voz, guitarra y bajo), Jebon Bruni (teclados) y James Edwards (teclados, guitarra, bajo, percusión) introdujo además algunos arreglos digitales bastante interesantes.
La sorpresa de la noche fue la apertura del espectáculo, que estuvo a cargo de Hilda Lisarazu quien presentó algunos temas de su disco Hormonal. Como es de esperarse, algunos de los asistentes se impacientaron un poco al tener que esperar para ver a la estrella principal; no es mi caso, a mí me gustó. Como detalle de color, Hilda tocó el tema “Buscando un símbolo de paz” en una versión bastante original y recién ahora (después de leer algunos reviews) me entero que Charly estaba entre el público.
Sería feliz si espectáculos como éste llegaran a Santa Fe (más allá de pequeños grandes avances, como fue la presentación de Fito que me dijeron estuvo muy buena), una ciudad en la que el Teatro Municipal se entrega a la piojera de Leo Mattioli y las entradas para apretarse en el pasto y escuchar a un tipo que escribe un manual de cuernos llegan a costar cuatro veces lo que yo pagué por escuchar músicos que parecían verdaderos Luthiers, reinventando instrumentos que ya conocía.
Por suerte, siempre hay gente que se toma cinco minutos para capturar en video una pequeña muestra de estos espectáculos y algo hay dando vueltas por youtube. Entre las cosas que encontré, está este tema: Deathly.

*Algunas imágenes en picasa

WordPress incorpora Reply Vía Email

Posted in Blogudeo, Diario, Internet, Sociales, software, tecnología, Videos by Martín on abril 23, 2009

Cada tanto la gente de WordPress incorpora una nueva feature en su administrador de weblogs, algunas las paso por alto porque son irrelevantes (como los copos de nieve en navidad) y otras son bastante prácticas. Como sea, parece que el equipo de desarrollo no se queda quieto y le quiere seguir comiendo la nuca a Blogger.

Como un chiche más, esta semana añadieron la capacidad de contestar comentarios vía email, cosa que es muy útil en bitácoras que reciben muchísimos comentarios por entrada (no es éste el caso y espero que no lo sea nunca).

Para habilitar esta mejora, en la sección de Opciones (en la barra de herrmientas) seleccionamos la sección de discusión. Una vez allí, buscamos la opción que se llama Comment Reply Via Email (por alguna razón todavía no la tradujeron al español) y marcamos el checkbox. Para finalizar, guardamos los cambios como siempre.

Lo interesante de esto es que ni bien llegue un comentario a tu casilla de correo (si está en moderación el reply no funciona, eso que quede claro porque todavía no es un comentario publicado) no será necesario tomarse el trabajo de ingresar a nuestra cuenta de wordpress para contestar el comentario. Si nuestra cuenta de administración está asociada a nuestra cuenta de Email, simplemente presionamos reply o responder, en nuestro cliente de correo (sea una aplicación local o web) y dicha respuesta se alojará debajo del comentario correspondiente respetando incluso el nivel de anidamiento (si es que esta característica está habilitada).

En el artículo original, se adjunta un video que me tomé la libertad de enlazar aquí abajo. Tanto la nota como el video están en inglés, pero la guía visual se entiende bastante bien.

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