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Mis cinco centavos

Posted in cultura, Internet, Música, Redes, Sociales, software, tecnología by Martín on marzo 7, 2010

Existen en la web 2.0 miles de servicios disponibles, servicios que se pelean por nuestros datos y nuestros minutos de lectura, así como por nuestros clicks (como es el caso de los clips publicitarios de Google AdSense). Siendo un internauta compulsivo, me he vuelto un crítico muy sagaz (si se quiere usar este término para un tipo que se pasa la vida detrás de un ordenador) en este campo en particular. Por eso, he decidido compartir con ustedes los que yo considero son los mejores servicios web que he utilizado. (No, facebook no es uno de ellos ni en sueños).

GMail

El que quiera discernir conmigo en que este es el mejor servicio de correo electrónico que existió en la historia, deberá contar con argumentos irrefutables o callar y seguir leyendo.
Cuando la web estaba dividida entre los geeks que usábamos yahoo mail, y los cybercafeteros que reventaban el internet explorer 6 con Hotmail, se deslizó apenas el comentario acerca de la posibilidad de comenzar a probar el servicio, en fase beta, de correo electrónico de Google. Y los muchachos no se anduvieron con menudencias, ofrecían la exorbitante cantidad de 1GB de espacio de almacenamiento, además de una interface minimalista, intuitiva y diez veces más liviana que la de sus competidores. Los foros de discusión y los weblogs se abarrotaban de comentarios suplicando por una invitación. El que lograba entrar, a la semana podía empezar a invitar gente conocida, y automáticamente se convertía en aquel pibe que tocaba la pared y en un gesto altruista gritaba “piedra libre para todos mis compañeros”. A partir de ése momento, y gracias a estos entusiastas de la web, el servicio se fue perfeccionando, fue implementando agregados salidos directamente de Google Labs y se mantuvo siempre delante del resto (en mi opinión, sigue estando adelantado a los demás).

Google Reader

Soy un adicto a la lectura de weblogs. No veo fotologs, casi no visito los sitios de noticias locales, probé facebook para ver de qué iba la gran red social y luego de meses lo di de baja. Pero siempre volví a los weblogs. Sin embargo, no podemos recordar visitar todos los días las páginas que nos gustan para ver si hay algún cambio, alguna novedad. Amontonarlas en la lista de marcadores es inútil y aún si uno recordara visitarlas a diario sería improductivo, ya que la mayoría de las bitácoras en las que se escriben artículos de opinión, cuentos, relatos de viajes, el contenido no se actualiza en períodos regulares. La solución (que por cierto es viejísima, aunque muchas de las personas que conozco no la hayan utilizado nunca) es usar un lector de novedades (también conocidos como news readers, feeds readers ó agregadores de noticias). Casi todos los weblogs y las páginas de noticias cuentan con un enlace denominado rss (es un acrónimo para tres estándares, Riche Site Summary, RDF Site Summary, Really Simple Syndication). Uno puede copiar dicho enlace y pegarlo en el agregador que hayamos elegido. No será necesario visitar el sitio periódicamente, ya que el software nos indicará cuando este se actualice. He probado un par de herramientas, entre las cuales está LifeRea (no sé si está disponible para windows), pero me ha resultado muy práctico mantener mi lista de feeds en la web para poder acceder a ella desde cualquier sitio con internet. Además de proveer de unos atajos de teclado muy bien logrados con Ajax, el mismo GReader me ha sugerido una serie de weblogs afines a los que están en mi lista, información que valoro mucho.

WordPress

Si bien comencé publicando artículos en Blogger (la plataforma de weblogs de Google), este servicio no sigue la dinámica de los demás productos de Google. Al menos en el tiempo que yo lo utilicé se mantuvo casi inmutable ¿Habrá Google subestimado el valor de la herramienta? Por un tiempo compartí espacio de almacenamiento en el servidor web del Kana y allí comencé a familiarizarme con WordPress, una plataforma de código abierto en constante desarrollo. En seguida me entusiasmé probando distintas plantillas, adaptándolas, modificando el código, agregando plugins (que cada tanto me hacían desaparecer todo, así que no hay que olvidar realizar los backups del caso). Cansado de lidiar y habiéndome sacado las ganas de probar todo lo que se me antojó, decidí pasarme a WordPress.com y dejar que los desarrolladores se encarguen de mantener la versión actualizada por mí. Y lo hacen muy bien, wordpress no para de agregar instrumentos de administración de contenido muy prácticos y entretenidos.

Flickr

Aunque hasta hace un mes (más o menos) venía utilizando el servicio de álbumes fotográficos de Google (Picasa Web), he comenzado a usar Flickr para ver qué podía hacer esta aplicación de Yahoo por mí. Es cierto que Google le asestó un golpe terrible, sin embargo nunca dejé de sentir cierta simpatía por esta compañía que, al lado de Microsoft, resulta ser una empresa que tiene un trato más ameno con el usuario y no es para nada avara a la hora de brindar servicios útiles. Como decía, hace poco que lo uso pero me ha dejado más que conforme y ha superado con creces a Picasa. La administración del contenido es muchísimo más flexible. Las opciones de privacidad, la organización de las imágenes, los grupos de fotografía en los que uno puede participar y a los que uno puede aportar libremente, lo hacen el mejor servicio de almacenamiento de imágenes existente.

Last.fm

Mi afición por los servicios de streaming personalizados comenzó cuando un amigo me mostró Pandora Internet Radio, pero luego de un tiempo se vedó su utilización fuera de los Estados Unidos. No me llevó mucho sin embargo, encontrar last.fm, otro servicio que me dejó anonadado con la precisión de su motor de búsqueda y la variedad de una base de datos de artistas y temas en constante crecimiento. Last.fm no sólo nos permite crear listas de reproducción, si estamos indecisos podemos escuchar nuestra radio personal que, basada en nuestro historial de reproducción, hará la selección por nosotros. Last.fm además brinda servicios de difusión para artistas independientes (y después preguntan por qué las discográficas detestan internet) y una APi pública gracias a la cual, la mayoría de las aplicaciones de reproducción de medios pueden comunicarse con el sitio y enviar información sobre nuestros temas favoritos, así como recuperar datos para nuestra biblioteca de medios y hacer sugerencias basadas en la similitud de estilos. Pero la cosa no queda ahí, porque last.fm así como flickr, también funciona como red social ofreciendo la posibilidad de crear y participar de grupos. Además, teniendo en cuenta la ubicación especificada en nuestro perfil, el sitio de Audio Scrobler nos muestra una lista de funciones y espectáculos en nuestra zona. La única contra es que lo usé tres años de forma gratuita y luego se volvió pago. Sin embargo, creo que el servicio vale lo que piden.


No Buzz for me

Posted in Diario, Internet, Redes, software, tecnología by Martín on febrero 15, 2010

Era evidente que a estas alturas, Google Wave había dejado de ser la promesa de una nueva forma de comunicación para convertirse en otro playground de la empresa. Y yo me tomé el trabajo de ver todos los videos instructivos e incentivé a un par de amigos a usar la nueva plataforma para comunicarnos en una forma más interesante. Con esto último me refiero a dedicarnos a la actividad que más me gusta, compartir contenido con gente de intereses afines. No es cierto que todas las redes sociales son iguales. Facebook, por ejemplo, me parece una red atiborrada de bazofia que tiene poco para ofrecerme y, lo poco bueno que hay por allí viene de sitios o weblogs que ya conozco y frecuento desde antes o que ya forman parte de los feeds configurados en mi Google Reader.
Esto no exime a Google de prácticas sospechosas en cuanto a la privacidad de nuestros datos. Sin embargo, como le comentaba al Kana, siempre obtuve alguna herramienta interesante a cambio (Reader o Gmail, en el caso de Google, Flickr, en el caso de Yahoo), mientras no puedo decir lo mismo de otros servicios que siempre me resultaron espantosos.
De todas maneras, nadie de los que conozco se prendió en la idea de reemplazar mail por wave (que es lo que originalmente pretendían los muchachos de Google). Muchos están probando Buzz, que no es más que uno de los resultados de este campo de pruebas en línea. Sin embargo, puedo vaticinar que les sucederá a ellos lo mismo que a mí, al descubrir que tengo una carpeta más rebosando datos que no me interesan. Simplemente decidí dar de baja o “apagar” Buzz definitivamente y continuar fiel a mis plataformas tradicionales: Gmail, Google Reader, WordPress y, actualmente en etapa de migración Flickr (planeo pasar mis colecciones de Picasa al servicio de Yahoo, que ofrece muchas más opciones de privacidad y derechos sobre las imágenes).
Nadie puede negar que la inventiva de los laboratorios de Google es infinita, sin embargo yo siempre termino volviendo a los weblogs. Porque me gusta leer, porque detesto el reenvío de correos electrónicos y prefiero compartir feeds antes que llenar las casillas de mis amigos con misivas llenas de caritas y letras grandes y rojas, y porque los que aprecian (estén de acuerdo o no) las lecturas que propongo saben donde encontrarme y saben también que no los voy a llenar de spam. Las cosas que se me ocurren están aquí, se leen o no, según la voluntad de cada uno pero no andan agotando las cuotas de transferencias del ciberespacio con datos redundantes.
Es lógico que el gigante de la web quiera tener la mayor tajada en este nuevo fenómeno que son las redes sociales, pero yo por ahora prefiero pasar.


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Cumpleblog

Posted in cultura, Internet, Literatura, Sociales by Martín on enero 25, 2010

La familia de Mi Librería

Estoy de vuelta en Santa Fe, y hoy ya me las tomo para otro lado, así que programé un par de artículos con algunas de las cosas que hice esta semana para que no se pierdan en mi subconsciente.
Ya me apronté un Fernet Branca, la edición de bolsillo del Eternauta y dos libros recomendados por Adelita y sus amigos.
Con sólo ver el pronóstico climático para este agujero del infierno dan ganas de subirse en un avión a Ushuaia.
No podía, sin embargo, dejar de pasar para comentarles que el weblog de Ade cumple su primer año y estoy en la foto :D
Bueno, en realidad es mi pocoyo, pero no pude evitar sentirme halagado. Es un placer formar parte de esta familia bloguera.
A Ade le debo agradecer mi vuelta a la dicha de la lectura, el suyo es un sitio de referencia para cualquier bibliófilo que haya entendido que el ciberespacio tiene mucho para dar también en el terreno del arte literario. La web 2.0 tendrá muchas herramientas maravillosas que ofrecer, pero amigos como éstos sólo se consiguen en la blogósfera.
¡Feliz cumple Adelita!


¡Tomen eso Bumpus!

Posted in cine, Diario, Internet, Música, Videos by Martín on septiembre 14, 2009

Summer StoryDesde que tengo memoria, en mi familia hemos sufrido la falta de consideración de algún que otro vecino poco educado. Ya en mi casa de barrio Roma, en calle Tucumán, esto había llegado a su punto más álgido cuando en ocasiones tenía que ver a mi madre cruzar para espetarle severos improperios al camionero de enfrente porque se quedaba lo más pancho mientras sus perros destrozaban no sólo la basura, sino también cualquier pobre cachorro que pasara delante de ese maldito portón rojo y uno tenía que escuchar ladridos, aullidos y demás sonidos desesperantes surgidos de tales escaramuzas.
Es que los camioneros de enfrente eran un caso especial (todavía lo son, aunque yo ya no resida allí). Estos se dedicaban a traer camiones llenos de leña quién sabe de qué parte del noroeste, y con esto también traían todo tipo de alimañas (ratones, lauchas, víboras y arañas de todos colores y tamaños) que indefectiblemente aparecían cada tanto dando vueltas por tu casa. Ni hablar de la flota compuesta de dos vehículos de gran porte y sus correspondientes remolques estacionados en tu vereda, como si se tratase de su garaje (si no me equivoco esto está prohibido según las leyes del municipio, pero la policía que esta a media cuadra en la seccional cuarta tiene muy buenas migas con esta gente).
Para rematar el ejemplo de mala vecindad, estos señores se dedicaban a reducir su cargamento a pura motosierra, en cualquier momento de cualquier día. No, no son caprichos míos, ya los quiero ver a ustedes con resaca un domingo a las siete de la mañana sintiendo que le parten la ventana del dormitorio (porque a veces se les daba por hacer esto en el mismo acoplado que habían estacionado convenientemente cerca de tu habitación).
Las disputas siguen hoy en día, porque mis padres los siguen sufriendo.
Aparentemente al santafesino le creció la ciudad de golpe y como es medio pavote, no se da cuenta que estamos más amontonados que antes y que dadas estas condiciones se hace necesario respetar ciertas reglas de convivencia o nos vamos a terminar matando todos.
Otros casos bastante particulares son los departamentos. Hasta el año pasado yo vivía en un lindo departamento interno que tenía salida por Boulevard Pellegrini. Apenas me mudé yo todavía trabajaba unas diez horas al día y, francamente no andaba con ánimos como para que me interrumpan el sueño. Sucede que me tocaron en suerte dos vecinas, en el departamento enfrentado al mío, ambas estudiantes muy simpáticas ellas y muy jocosas. Al principio me cayeron bien, dos gringas gigantes de no sé qué lugar del interior (tengo mala memoria para la geografía, apenas retengo unas tres ciudades). El tema es que tenían por costumbre acostarse muy tarde y, por las noches, tenía que soportar sus risotadas campechanas y sus alaridos símil karaoke hasta horas en las que ya se me hacía difícil conciliar el sueño. Para variar, escuchaban al piojoso de Ricardo Arjona, muy querido entre el público femenino de bajas expectativas intelectuales.
Una noche salí en pantuflas a golpearles la puerta (no sin antes reunir un poco de valor, las gringas eran grandotas y una sola me podía dar vuelta la cara de un bife) y a invitarlas bajar un poco el volumen. Y me hicieron caso, por esa vez. Un tiempo más adelante, reincidieron en su actitud molesta.
Como yo me levantaba temprano ya que me gustaba desayunar y darme una ducha antes de salir, arremetí en un contraataque estruendoso. Desayuné, prendí la computadora equipada con un amplificador y dos bafles blaupunkt, subí el volumen, puse el Fear of the Dark y entré a darme una ducha lo más tranquilo mientras Bruce Dickinson gritaba como un gallo anunciando las seis de la mañana.
No tuve que insistir mucho, la guerra duró poco y ya un par de días después se notaba que se había impuesto la tregua y un acuerdo tácito acallaba los ruidos antes de las doce de la noche, suficiente para mí.
Mi mala suerte me ha seguido hasta aquí, debo decir con mucho pesar, ya que la vecina de mi nuevo departamento al parecer también se acuesta tarde. Sin embargo, probablemente aquí no quede otra que el diálogo y la mediación, porque esta mujer también se levanta temprano. Es de poco dormir, una Bernardo Neustad en femenino (un poco más rellenita quizás y algo más joven, si se puede ser más joven que la muerte).
¿Aprenderemos los santafesinos a convivir antes o después de tirarnos cosas por las ventanas y enfrentarnos a faconazos por los pasillos? Sólo el tiempo lo dirá.
No quiero extenderme más porque el tema da para largo. Pero no puedo irme sin dejar una referencia a un artículo que encontré en el querido Taringa. Para todos aquellos que mantienen vivo el espíritu de la batalla. Para todos los Mr Parkers que se enfrentan a los Bumpus de al lado vitrola en mano. Existe un CD muy práctico que resulta ser el Patriot de las armas sonoras. Lo han denominado Venganza y contiene 20 tracks que harán temblar al enemigo, o bien lo dejarán al borde del manicomio, esgrimiendo la humillante bandera blanca tras la ventana.
Podemos ir a pasear por ahí y dejar una puerta golpeándose una y otra vez como entregada al capricho de un viento inexistente, poner un obrero imaginario a trabajar con un taladro, exultar sonrisas mientras un niño practica con un tambor de juguete o trata de realizar escalas en un violín calamitoso. Incluso podremos simular un embotellamiento de transito en nuestro departamento, algo muy surrealista por cierto.
Sigan el enlace, pequeños camaradas, y no se rindan. El enemigo se retorcerá en sus trincheras antes que hacernos retroceder un sólo paso.

The big F

Posted in Blogudeo, cultura, Diario, Internet, Redes, software, tecnología by Martín on agosto 9, 2009

facebookFEstuve perdido durante un par de minutos, dando vueltas, resistiendo las náuseas que me provocaba el ciclo sin fin aparente (cual “While True”) en el que se puede meter un usuario cuando quiere dar de baja su cuenta en Facebook.
Siempre hubo, en primera instancia, más razones para no darse de alta que para darse de baja luego de habernos suscripto. No vamos a caer en el discurso inocente de “yo no sabía que Facebook podía hacer tal cosa con mis datos”, cuando en el End User License Agreement que aceptamos lo dice claramente. Así que los señores de Facebook tienen derecho a hacer lo que se les antoje con los datos que amablemente les brindamos, y es legal (al menos por ahora).
En mi caso, siendo un web surfer compulsivo, decidí darlo de baja porque la cosa se me había hecho vicio. Y, si bien la gente con autocontrol puede lidiar con esto, yo no.
Sigo usando la mayor parte del tiempo para navegar la web, pero he recuperado los hábitos que había perdido. Es decir, me dedico nuevamente a revolver mi baúl de weblogs de tecnología, sistemas, literatura, etc. Costumbre sana, si bien se la mira, y que contribuye a mi quehacer diario (algunas veces me encuentro leyendo un RFC, cosa que no hice ni en la facultad).
Tuve que seguir un link que no se encuentra a simple vista en las opciones de configuración de perfil de la maldita red social, pero logré que me den fecha para la baja de la cuenta… Sí, leyeron bien, te dan “turno para una baja programada” ¿Por qué necesita Facebook dos semanas para programar una baja que se puede realizar con un par de sentencias SQL? Nunca sabré lo que estarán haciendo esas dos semanas con mis datos. Los estarán almacenando en un archivo de desertores, supongo, porque según el acuerdo aceptado durante la suscripción ellos tienen derecho a quedarse con todo lo que les di.
No es que Facebook sea el único que hace esto, seguramente con las búsquedas que han hecho Google ya tienen un perfil de cada uno de ustedes bastante bien formado, pero es la forma o los “modales” (por llamarlo de alguna manera) lo que más me molesta. La impunidad descarada de espetarnos en las narices un “Sí, te estoy robando ¿Y?…” cual funcionario argentino.
Así es que volveré a dedicarme más al blogging que al microblogging, más a la lectura (compartiendo el material con quien crea pueda interesarse) que a las redes sociales y más a compartir contenido que a publicar el estado de mis emanaciones corporales :D

Liferea, Google Reader y Jaunty Jackalope

Posted in Blogudeo, Diario, gnome, Internet, Linux, open source, software, tecnología, ubuntu by Martín on julio 26, 2009

mate_macro_2Estoy preocupado este domingo che. No es para menos, la segunda tanda de mates viene saliendo bastante más fea que la primera y a mí el mate me comunica el estado de las cosas en el universo.
Los santafesinos no somos tipos supersticiosos, no vaya a creer, nada de que si andás con el “asunto” se te corta la mayonesa o cosas por el estilo, pero el mate es otro tema. Es prácticamente una herramienta chamánica heredada.
No tendremos Gualichos por estos días, pero un mate bien compartido nos puede conseguir gratas compañías.
Estando así de preocupado por el mal augurio yerbero, preferí hacer huevo en casa, y acotar las probables desgracias a la categoría de accidentes del hogar.
A recorrer feeds me dediqué, una actividad que me suele dar grandes satisfacciones, hasta que en un momento determinado sufrí la inclemencia de un corte de servicio de parte de mi ISP.
No es que haya sido una tragedia (de hecho no duró más de cinco minutos), pero ahí me di cuenta que en esta parte del globo, a la web 2.0 te la pueden prender y apagar cuando quieran, y esto puede complicarnos el acceso a los servicios que usamos a diario de manera transparente.
En mi caso, una de las herramientas que más utilizo es Google Reader. Pero si al momento de querer revisar mis feeds no dispongo de conexión a internet, no podré acceder al servicio.
Decidí luego de semejantes premoniciones, instalar un feeds reader local para contar con el material de lectura descargado, aún en esos momentos en que no tengo acceso a la web.
(más…)

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