Keep Walking

No voy a hacer declaraciones

Publicado en Diario por hielasangre en Octubre 22, 2009

puenteArduas tareas me han mantenido ocupado estas semanas como habrán notado. Si a esto le sumamos una completa carencia de musas y le agregamos un poco de haraganería, bien puede explicarse mi ausencia por estos lares, incluso para tirar unas líneas al aire sin sentido alguno, como me dispongo a hacer ahora mismo (y aquí supongo que muchos irán cerrando el navegador, o redirigiendo su búsqueda a bitácoras más suculentas).
No les conté que hará unos once días estuvo el kana de visita por Santa Fe. Asistí sin poner excusas a todos los encuentros que se produjeron ya que pocas veces al año cuento con tan grata compañía. El nikkei en cuestión está bastante embebido ya en los aires porteños, gracias a ello pudimos exponer nuestras opiniones sobre temas de actualidad (porrón mediante) y confrontar ideas y sensaciones cada uno haciendo las veces de embajador de sendas capitales. Agustín estaba contrariado, le habían llamado gorila, y si bien es un tipo bastante peludo, desde el punto de vista ideológico no merece llevar tan obsoleto apodo. Esta experiencia me hizo llegar a entender un poco más de cerca las razones que exponen los habitantes de Capital Federal y, a su vez, yo traté de acercarle algunos puntos de vista que he recolectado de la gente del interior de esta gran bota (Santa Fe tiene forma de bota, por eso es fácil de encontrar en los mapas políticos, de las provincias sin forma no me acuerdo nunca). Los argentinos se pueden entender simplemente dialogando, en una mesa de café o en una ronda de cerveza, es imprescindible que no haya demasiado bullicio; un local bailable, por ejemplo, no es propicio para estas prácticas si bien es muy prometedor en comas alcohólicos, palizas de patovicas y probables actividades venéreas.
El domingo a la tarde decidimos sacar a pasear el nuevo artilugio mágico, la cajita para robar almas, una flamante Nikon D60 adquirida por Agustín. Así que me preparé una mochila con los elementos indispensables para la expedición: un mate, una bombilla, yerba y termo con agua caliente. Aquí me dejo caer en la tentación de expresar una grosería, la sombra del japonés parecía una seria insinuación fálica, dado el largo de las correas, el tamaño del objetivo y la escasa estatura del portador. Yo creo que más de uno habrá mirado dos veces y alguna que otra señorita habrá sido víctima de un triste desengaño.
Entre charlas, mates, clicks y otras cosas se pasó la tarde, que nos agarró ya oscureciendo por la Universidad Tecnológica. Hoy chateando con él me dijo que yo necesitaba minas. Más allá de la perspicacia del lector, la frase viene a colación de un viejo furcio que cometí en la librería de la facultad, unos cuantos años atrás. Resulta que me atendió una morocha que trabajaba en dicho negocio:

Flaca: “¿Qué necesitás?”
Yo:“Minas”
La convicción con la que lo dije probablemente pasó por lujuria, porque inmediatamente la muchacha me espetó todo su repertorio de carcajadas en la cara. El incidente quedó entre las historias de viejos compañeros. Yo no encuentro razones para semejante alharaca, peor hubiera sido especificar la consistencia del grafito. Podría haber dicho “Quiero minas blandas”, en cuyo caso la inescrupulosa detrás del mostrador podría haber interpretado que la desesperación me inclinaba hacia las facilongas.
No soy un tipo de costanera, debo reconocerlo, y al principio creí que mi rechazo estaba justificado cuando pasamos al lado de varios estultos que estaban cumpliendo el sueño santafesino entre el faro y el puente colgante. Este delirio onírico, que para algunos es la máxima aspiración que se puede tener en la vida, es un pariente bastante deforme del sueño americano. El sueño santafesino es comprar un autito, ponerle unas etapas de potencia, unos parlantes estridentes y enchufarle un pen drive con 458 temas de Leo Mattioli en formato mp3 comprimidos a un bitrate de 62 Kbps. Para colmar la paciencia, llega siempre un compadrito que se cree el salvador del pueblo, y conservando la pose, mostrando su estirpe de coreógrafo de tarima, te pone un peugeot al lado, con la misma resultante en lo que a calidad de sonido se refiere, pero con una colección de esos temas que ponen los DJ en los pocos boliches que he visitado (siempre bajo amenaza de desabastecimiento etílico y con promesas de amaneceres dulces) con una clara intención de inflamarme las gónadas.
No comparto el sueño del lugareño, aunque no por eso soy menos santafesino. A mí los autos no me llaman tanto (mucho menos Leo Mattioli). Es que a diario veo los embotellamientos en el centro-sur de la ciudad y la idea de tener un auto se me hace bastante estúpida. Veo un plano de Santa Fe completo y la idea me sigue pareciendo poco justificada, más aún teniendo en cuenta los gastos de mantenimiento del vehículo. Yo prefiero vivir en un lugar en donde pueda llegar caminando a todos lados y, a decir verdad, con un sistema de transporte más o menos bien pensado, Santa Fe puede recorrerse de punta a punta sin consumir demasiado tiempo ni dinero. Claro que exponer estos razonamientos al sindicato de transporte bien puede costarnos la cohesión de los huesos del cráneo.
Para terminar, debo declarar que este weblog rechaza rotundamente las propuestas maradonianas. Si el señor quiere una felatio, que la pague como todo el mundo, que a él no le cuesta nada. Antes claro, deberá recuperar el miembro que se llevó puesto aquel periodista del canal América.


La Logia Porronera de Barrio Roma

Publicado en Diario, Sociales por hielasangre en Septiembre 29, 2009

kolschNo seremos grandes catadores, pero con el Trapo hace un tiempo que, aburridos del simplismo del “así somos, así nos gusta”, decidimos incursionar en terrenos etílicos menos explorados, reinos de cebada virgen y de maltas robustas que dejan improntas en el paladar, cual sablazos en batalla.
La falta de pericia nos ha llevado a realizar conjeturas de lo más descabelladas, de modo que quien nos escuche probablemente interprete que estamos hablando de un Malbec con té de Boldo, cuando en realidad estamos probando una espumosa Red Ale. Pero no se crean que todo el que expresa exóticas sensaciones en la boca es un catador. Porque nosotros no somos expertos, pero eso de “sentir el ojo del barril de roble en la cúspide sur del segundo molar”, no puede embelesar a los tomadores de porrón del Roma, no señor.
Pueden, sin embargo, recurrir a los caballeros de la Logia Cervecera, amigos de este weblog (en realidad no los conocemos, pero todos somos amigos después del segundo porrón), que podrán guiarlos de manera más certera en esta cruzada en pos del divino elixir.
El Trapo y yo tenemos por costumbre ir probando todo tipo de cervezas artesanales (algunas no tanto) y el aparentemente infinito rango de variedades no parece haberse reducido sino que, a medida que avanzamos, el terreno se hace más vasto. Hemos desarrollado, no obstante y aquí me atrevo a hablar por los dos, una sutil preferencia por las coloradas. Bueno, en el caso de Trapo la sutileza puede considerarse relativa, ya que se casó con una colorada.
La semana pasada, en ocasión de una cena a la que estaba invitada esta última, decidimos custodiar la prole (Matilda y Olivia) firmemente asidos a los vasos. Por supuesto siempre conservando el recato nos limitamos a dos porrones de tres cuartos de litro de costosa procedencia, por esa tonta costumbre que tiene uno de equiparar precios con calidades, mientras un viejo barbudo en Tennessee se prepara una olla del mejor whisky con un par de dólares. Los tomamos de a poco y acompañados de un par de pizzas, no es cuestión de apresurarse y empezar “ese poo es un amanerado”, “prefiero a poo y no al drogón de Mickey”, “peor es Minnie que nos salió tatengue”, etc.
ScotchLas cervezas en cuestión fueron dos Antares, oriundas de Mar del Plata. Primero destapamos una Kölsch que, como el sitio nos cuenta, es una variedad nacida en Colonia (Alemania) dorada y con un leve sabor frutado, una delicia un poco más espesa que las rubias a las que estoy acostumbrado pero de pasar suave, cremoso diría yo (y podría decir muchas cosas más pero en este momento estoy sobrio). Después cambiamos de pizza y de botella. La segunda víctima fue una Scotch Ale. Esta me gustó más, según el sitio es una cerveza color rubí (nunca tuve un rubí, pero convengamos en que es roja y punto), también tiene un fondo frutado y con un grado más de alcohol es algo más fuerte que la anterior. Igualmente es una cerveza muy refrescante, de espuma espesa y más robusta que la Kölsch. Esta última puede venir más al caso en días de verano, cuando se busca calmar la sed además de embriagarse.
Las dos variedades son altamente recomendables. Si son de los peleles que toman Brahma y bailan temas de Chayanne, les recomendaría que empiecen por la Kölsch, que es suavecita, las demás no son variedades que pueda tomar alguien que se pone una remera rosada.
Las cruzadas cerveceras son una aventura fantástica para el paladar, sea uno especialista o no. Hay que tener en cuenta un precepto básico: si vamos a probar distintas variedades, es recomendable empezar por las más livianas. Una Lagger, por ejemplo, es más liviana que una Red Ale (roja), que a su vez (aunque no siempre) suelen ser más livianas que una negra. Lo recomendable sería tomarlas en ése orden y, a no ser que estemos en una fonda piojosa, cuando se cambia de variedad se debe cambiar también de vaso (cuestión que no tiene la más mínima importancia cuando uno empieza a plantear la teoría de la relatividad, la conspiración de los Reyes Magos y las profecías de Tangalanga).

Somebody put something in my drink – Ramones


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Mi pie izquierdo

Publicado en Diario por hielasangre en Septiembre 22, 2009

libro de los abrazosEl lunes por la mañana, a eso de las cinco de la matina, me despertó una molestia en el tobillo izquierdo que en menos de treinta minutos se convirtió en un dolor importante (si digo terrible van a decir que soy un llorón). No podía ni mover la pierna sin sentir que me estiraban la articulación en un potro de tortura. A saltitos cortos y suaves y agarrándome de todos lados fui hasta el baño e improvisé una suerte de muleta quitándole el palo al escurridor de pisos. Por un momento pensé en tomar un Diclofenac que buenos resultados me ha dado en otros momentos, pero descarté la idea a medida que el dolor se hacía más intenso.
A eso de la ocho menos cuarto lo llamé al viejo para que me acercara hasta la guardia del sanatorio. Cada bache activaba, como una respuesta involuntaria, un insulto dedicado a distintos anónimos (al viejo se lo puede insultar sólo en tren de joda, más no en situaciones serias).
Cuando llegamos vimos que había un lugar más o menos libre para estacionar en la vereda de entrada de la guardia. Digo más o menos porque había en él, cruzado como si lo hubieran parado para preguntar una dirección, un peugeot 404 muy podrido con cuatro personas de sexo masculino en su interior, dialogando lo más cómodos con otros dos extraños fuera del coche, en un dialecto incomprensible que sonaba más o menos así:
-”Cuiriqui cuiqui Quiricuí”
-”¡Eh, qué queré se sasarásasasa!”
-”¡Jajajá! La tanga”

Con mi viejo esperamos un rato. Ellos ya sabían que veníamos a la guardia porque miraron para atrás un par de veces y vieron las balizas, con toda seguridad, pero se tomaron unos minutos para terminar su onomatopéyica interacción verbal. Uno de los que estaba fuera señaló con un cabeceo nuestro auto, creo que se saludaron o algo así, y nos dejaron el lugar. Mientras yo esperaba en el auto a quien debía hacer de mi muleta viviente, el dolor iba en aumento. Pero el viejo tuvo que dar una vuelta a la manzana para encontrar una tickeadora que funcione.
Acto seguido nos dirijimos a la entrada y allí esperamos en recepción un par de minutos más (feliz día de la sanidad, de paso) y pasamos a espera, esta última bastante escueta.
Cuando el médico revisaba la articulación de mi tobillo redondo como una palta, me hizo una pregunta: “¿A qué te dedicás?”, “Soy informático”, contesté, y ahí parece que le jodí el diagnóstico. No obstante dijo que el problema se hallaba probablemente en la articulación, que el trataría los síntomas pero que hiciera reposo y que visitara un traumatólogo para que realice varios análisis más (no alcancé a comprender si debía alquilar una ambulancia, pero “muchos análisis” y “reposo” me sonaba a oxímoron). Un enfermero muy sociable me preguntó si hacía mucho tiempo que no recibía inyecciones, pregunta que me pareció por demás de indecorosa en el momento que me pasaba el algodón por las nalgas.
Así que aquí ando, inyectado, empastillado y vendado. Para ir al baño o cambiar de ambiente uso un bastoncillo que era de una bisabuela, ando con ganas de tunearlo a lo Gregory House, pero he preferido dedicarle el tiempo a la lectura mientras escucho una melange de Tom Waits, Aimee Mann, Herbie Hancock y Diana Krall.
Terminé un libro bastante interesante que rescaté de la mudanza de Eugenio. Se llama “Leer x Leer”, un compendio de lectura para estudiantes (eso explica la x en el medio de sendos leer) que editó el Ministerio de Educación en 2004 en el marco de su Plan Nacional de Lectura. No estoy seguro de que el plan haya dado resultados, pero para una persona adulta es una especie de catálogo maravilloso en donde uno puede asomarse a las obras de muchísimos autores locales e internacionales, algunos de renombre, otros no tanto, y uno puede tomar nota mental de lo que le interesaría ampliar o explayar mientras espía en cuentos y relatos cortos, poesía y fragmentos de novelas.
Por suerte tenía en el bolso El Libro de Los Abrazos, de Eduardo Galeano, que compré hace unas semanas con la idea de tener a mano algo con lo que entretenerme en esos momentos de espera burocrática en la que uno pasa la mitad de su vida en pos de todo tipo de trámites.
Estaré volviendo al trabajo el jueves, según los médicos, aunque yo no sé si aguante tanto. Habrán adivinado por la extensión del artículo que me estoy aburriendo un poco.
Una vez más reivindico la labor farmacológica de los laboratorios cuyas alquimias permiten que el dolor disminuya a casi nada más que una molestia, me río de la homeopatía ¡Tráiganme pastillas!

Frim Fram Sauce – Diana Krall


21 de septiembre (breve reseña según wikipedia)

Publicado en Diario, cultura, historia por hielasangre en Septiembre 21, 2009

floresSegún wikipedia, el 21 de septiembre de 1728 los frailes Dominicos fundan la universidad de la Habana, por aquellas épocas las universidades necesitaban autorización real o papal y su primer nombre fue Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de la Habana. En 1784, en Pensilvania (Estados Unidos), comienza a publicarse el primer diario de aquel país.
En 1792, la Asamblea Legislativa de Francia proclama la primer República.
En 1866 nace H.G. Wells, escritor británico famoso por sus novelas de ciencia ficción y considerado, junto a Julio Verne, uno de los precursores del género.
En 1929 nace Hector Alterio, quien debido a la carencia del habla característica de los recién nacidos no grita “La Puta que vale la pena estar vivo” y se lo guarda para más adelante.
En 1937 J.R.R. Tolkien publica finalmente El Hobbit, una obra maravillosa y la primera que leí de la saga que se desarrolla en la tierra media. En principio era un libro que el autor había escito para sus hijos y éste pasó de mano en mano, sin que Tolkien lo supiera, llegando a Susan Dagnal (empleada de una editorial londinense) que a su vez se lo pasó al presidente de la empresa. Este último se lo dio a su pequeño hijo y la historia les gustó tanto que decidieron publicarlo.
Ya en 1950, en el estado de Illinois, nace Bill Murray, a quien ví por primera vez cuando de pequeño me llevaron al cine a ver Los Cazafantasmas y me lo hizo imaginar al Kana en situaciones ridículas en la tierra del sol naciente cunado protagonizó Lost in Translation (en 2003 aunque yo la ví considerablemente más tarde).
Otro natalicio terriblemente importante por estos pagos es el de Diego Capusotto (1961) quien actualmente conduce y protagoniza el ciclo Peter Capusotto y sus Videos.
En el 2003 la sonda Galileo finaliza su misión sumergiéndose en la atmósfera de júpiter.
El 21 de septiembre fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Paz.
En Argentina, Paraguay, Bolivia y Chile, es el día de la primavera, pero sólo en Argentina y Bolivia es el día del estudiante, aunque en Paraguay es el día de la juventud que debe ser algo parecido.
Festejen lo que quieran. Feliz día para todos.

You Can Never Hold Back Spring – Tom Waits


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¡Tomen eso Bumpus!

Publicado en Diario, Internet, Música, Videos, cine por hielasangre en Septiembre 14, 2009

Summer StoryDesde que tengo memoria, en mi familia hemos sufrido la falta de consideración de algún que otro vecino poco educado. Ya en mi casa de barrio Roma, en calle Tucumán, esto había llegado a su punto más álgido cuando en ocasiones tenía que ver a mi madre cruzar para espetarle severos improperios al camionero de enfrente porque se quedaba lo más pancho mientras sus perros destrozaban no sólo la basura, sino también cualquier pobre cachorro que pasara delante de ese maldito portón rojo y uno tenía que escuchar ladridos, aullidos y demás sonidos desesperantes surgidos de tales escaramuzas.
Es que los camioneros de enfrente eran un caso especial (todavía lo son, aunque yo ya no resida allí). Estos se dedicaban a traer camiones llenos de leña quién sabe de qué parte del noroeste, y con esto también traían todo tipo de alimañas (ratones, lauchas, víboras y arañas de todos colores y tamaños) que indefectiblemente aparecían cada tanto dando vueltas por tu casa. Ni hablar de la flota compuesta de dos vehículos de gran porte y sus correspondientes remolques estacionados en tu vereda, como si se tratase de su garaje (si no me equivoco esto está prohibido según las leyes del municipio, pero la policía que esta a media cuadra en la seccional cuarta tiene muy buenas migas con esta gente).
Para rematar el ejemplo de mala vecindad, estos señores se dedicaban a reducir su cargamento a pura motosierra, en cualquier momento de cualquier día. No, no son caprichos míos, ya los quiero ver a ustedes con resaca un domingo a las siete de la mañana sintiendo que le parten la ventana del dormitorio (porque a veces se les daba por hacer esto en el mismo acoplado que habían estacionado convenientemente cerca de tu habitación).
Las disputas siguen hoy en día, porque mis padres los siguen sufriendo.
Aparentemente al santafesino le creció la ciudad de golpe y como es medio pavote, no se da cuenta que estamos más amontonados que antes y que dadas estas condiciones se hace necesario respetar ciertas reglas de convivencia o nos vamos a terminar matando todos.
Otros casos bastante particulares son los departamentos. Hasta el año pasado yo vivía en un lindo departamento interno que tenía salida por Boulevard Pellegrini. Apenas me mudé yo todavía trabajaba unas diez horas al día y, francamente no andaba con ánimos como para que me interrumpan el sueño. Sucede que me tocaron en suerte dos vecinas, en el departamento enfrentado al mío, ambas estudiantes muy simpáticas ellas y muy jocosas. Al principio me cayeron bien, dos gringas gigantes de no sé qué lugar del interior (tengo mala memoria para la geografía, apenas retengo unas tres ciudades). El tema es que tenían por costumbre acostarse muy tarde y, por las noches, tenía que soportar sus risotadas campechanas y sus alaridos símil karaoke hasta horas en las que ya se me hacía difícil conciliar el sueño. Para variar, escuchaban al piojoso de Ricardo Arjona, muy querido entre el público femenino de bajas expectativas intelectuales.
Una noche salí en pantuflas a golpearles la puerta (no sin antes reunir un poco de valor, las gringas eran grandotas y una sola me podía dar vuelta la cara de un bife) y a invitarlas bajar un poco el volumen. Y me hicieron caso, por esa vez. Un tiempo más adelante, reincidieron en su actitud molesta.
Como yo me levantaba temprano ya que me gustaba desayunar y darme una ducha antes de salir, arremetí en un contraataque estruendoso. Desayuné, prendí la computadora equipada con un amplificador y dos bafles blaupunkt, subí el volumen, puse el Fear of the Dark y entré a darme una ducha lo más tranquilo mientras Bruce Dickinson gritaba como un gallo anunciando las seis de la mañana.
No tuve que insistir mucho, la guerra duró poco y ya un par de días después se notaba que se había impuesto la tregua y un acuerdo tácito acallaba los ruidos antes de las doce de la noche, suficiente para mí.
Mi mala suerte me ha seguido hasta aquí, debo decir con mucho pesar, ya que la vecina de mi nuevo departamento al parecer también se acuesta tarde. Sin embargo, probablemente aquí no quede otra que el diálogo y la mediación, porque esta mujer también se levanta temprano. Es de poco dormir, una Bernardo Neustad en femenino (un poco más rellenita quizás y algo más joven, si se puede ser más joven que la muerte).
¿Aprenderemos los santafesinos a convivir antes o después de tirarnos cosas por las ventanas y enfrentarnos a faconazos por los pasillos? Sólo el tiempo lo dirá.
No quiero extenderme más porque el tema da para largo. Pero no puedo irme sin dejar una referencia a un artículo que encontré en el querido Taringa. Para todos aquellos que mantienen vivo el espíritu de la batalla. Para todos los Mr Parkers que se enfrentan a los Bumpus de al lado vitrola en mano. Existe un CD muy práctico que resulta ser el Patriot de las armas sonoras. Lo han denominado Venganza y contiene 20 tracks que harán temblar al enemigo, o bien lo dejarán al borde del manicomio, esgrimiendo la humillante bandera blanca tras la ventana.
Podemos ir a pasear por ahí y dejar una puerta golpeándose una y otra vez como entregada al capricho de un viento inexistente, poner un obrero imaginario a trabajar con un taladro, exultar sonrisas mientras un niño practica con un tambor de juguete o trata de realizar escalas en un violín calamitoso. Incluso podremos simular un embotellamiento de transito en nuestro departamento, algo muy surrealista por cierto.
Sigan el enlace, pequeños camaradas, y no se rindan. El enemigo se retorcerá en sus trincheras antes que hacernos retroceder un sólo paso.

Nuevo y desplumado

Publicado en Blogudeo, Diario por hielasangre en Septiembre 10, 2009

newspaperTranquilícese señora, deje de pegarle patadas al monitor que lo único que puede hacer andar así es el kacemaster. Su CRT está funcionando perfectamente, no le faltan colores a la página, es así. Es que hoy se me dió por cambiar el tema y pasar a algo más sobrio, aunque tenga que volver al fondo blanco. De paso me fui deshaciendo de los chirimbolos mundanos y superficiales que pueden distraerla (a usted que se la pasa rebotando contra vidrieras llenas de cosas que brillan) de las letras, las palabras y mi desvariada redacción.

Agradezco de nuevo las funciones de previsualización de plantillas que han implementado los muchachos de WordPress y el hecho de seguir pensando en los que preferimos las cosas simples y disfrutamos de las sutilezas de un diseño minimalista.

El theme se llama “The Journalist” y, si no me equivoco, está en su versión 1.3. Le dá un aspecto más newspaper. Además, estuve comprobando la visualización del mismo en varios navegadores y ha sido satisfactoria en casi todos ellos (a excepción de algunas versiones de internet explorer) cosa que no pasaba con la plantilla anterior.

Basta, no insistan, no lo voy a pintar de negro nuevamente, este weblog no guarda luto por la selección nacional.