Camino al trabajo
Generalmente camino un trecho muy corto (media cuadra) por Eva Perón hasta 9 de julio. Sí, es una desgracia vivir en una calle que termina en “Perón”, pero en Argentina todas las calles tienen algo que ver con Perón, muy a pesar mío, que no me interesan más las alpargatas que los libros y me cago en los caudillos populares.
A las esquinas céntricas de calle 9 de julio es mejor tomarlas por la vereda oeste, pero no sé por qué siempre termino caminando por la margen este, entreverándome a los bolsasos entre los montones de personas que esperan los colectivos (porque son montones, no son filas como deberían).
Últimamente, debido al crecimiento caótico del tráfico en el micro centro, se han dispuesto agentes de tránsito en los principales cruces de la zona. Si bien respeto religiosamente las señales de dichos agentes, no puedo evitar quedar, de tanto en tanto, a milímetros de algún parachoques que dobla sin dar el debido aviso con la luz de giro, cosa que considero enervante y hasta llego a dar algún que otro golpe sin hacer mella en la chapa mas sí en el ánimo del energúmeno soez y pedante que se cree por encima del estado de derecho y comete la soberbia falta delante de las autoridades, quienes (por miedo, por educación defectuosa o vaya uno a saber por qué) siguen sin imponer las multas que el conductor santafesino se merece, porque soy de los que creen que las penalizaciones son demasiado indulgentes cuando uno maneja un ladrillo de 2 toneladas en una zona urbana. A esto hay que sumarle el descaro con el que la mayoría de mis precolombinos coterráneos se pasa por el traste las marcas de estacionamiento. Está muy bien que el señor intendente incremente la recaudación del municipio cobrando los aranceles de aparcamiento que se le dé la gana, pero a mi entender, el estacionamiento por estas manzanas debiera estar vedado por completo y no a medias.
Casi siempre paso por la senda de la Paza San Martín (el San Martín santafesino, ese que se tomó un fernet con coca y tiró el caballo al río Paraná, si se tiene en cuenta su decidido dedo apuntando al este). Cariñosamente he apodado a este espacio verde “la rompetobillos”, pasar por allí equivale a jugar 150 partidos de paddle en menos de dos minutos. A medida que uno camina, el pie va dibujando ángulos inverosímiles. Nunca sabré si esas piedras estuvieron alguna vez derechas, o las hicieron así a propósito.
Los días de tormenta son particularmente problemáticos. En épocas anteriores creo recordar la proliferación de toldos de diferentes formas (rectos, inclinados, redondos en algunas ventanas angostas), pero actualmente las líneas estériles de la edificación contemporánea me privan de cualquier refugio posible. La sensación de desprotección es abrumadora, sobre todo en esos momentos en que la lluvia me sorprende a escasas dos cuadras del trabajo, es ridículamente catastrófico empaparme por dos cuadras de morondanga, cuando recorrí completamente seco la mayor parte del camino. Los paraguas no sirven, en las esquinas del sur el viento doblega su rigidez y los mueve de un lado a otro como porras de cotillón.
En mi afán por esquivar las oficinas externas de la administración, a fin de evitar reclamos demasiado temprano, sigo siempre derecho por la misma calle hasta toparme con la avenida General Lopez. Un par de cuadras antes paso por un triste lugar, la escuela de policías (a la que mis delirios matinales han denominado “Escuela de Robocops”). Me río por dentro cada vez que paso, a veces por enfrente, a veces por delante de las mismas puertas en las que comienza la hilera de la demencia. Entonces me invade el desconsuelo de estar ante un signo emergente de una sociedad en decadencia. Debo ser franco, no me gustan los policías. En una sociedad perfecta, la Policía sería un organismo obsoleto. En mi mundo perfecto las armas no existen y los soldaditos de juguete son iconos demoníacos que ningún niño debe tocar jamás ¿Qué educación debe tener una persona que porta un arma?¿No debería ser al menos la persona más sabia e ilustre del planeta? No veo sabiduría en esas caras, no percibo erudición en esas voces y no me tranquiliza saber que en poco tiempo alguien dará el visto bueno para que patrullen mis calles. No tengo problemas con la autoridad, para nada, simplemente no me gusta la gente que anda por ahí queriendo normalizar el mundo a punta de pistola.
Llegando al fin de mi recorrido paso delante de Tribunales. Si la fila formada ante la escuela de policías es indicador de una sociedad en decadencia, la entrada a Tribunales es la viva imagen de un país que se va a pudrir consumido por las moscas del gasto público. Los convoys de colectivos no hacen más que descargar en forma constante y por aproximadamente media hora contingentes de trabajadores de toda índole cuya última función (más allá de las magistraturas y las credenciales que esgriman en su defensa) es llenar más estantes con más papeles. Soy informático, ver el baboso, soporífero, innecesariamente complejo flujo de la información en la administración pública me desespera a sobremanera. Es algo a lo que no me acostumbro, y pasa delante mío hace casi cuatro años.
Arribo finalmente a mi oficina, y en media hora empiezo a recordar que tengo que sacarme de encima de una vez por todas la atención a usuarios y los caprichos infantiles de las secretarias. En mi oficio ya tengo edad y currículum para ser Senior y debería estar reclamando mejoras laborales, pero me gusta la administración de sistemas (aunque el plan de trabajo que obedezco me deja muy escaso tiempo para entregarme a ello) y me gusta la gente con la que comparto tales tareas, así que seguiré haciendo el mismo recorrido, día tras día, hasta que la suerte quiera otra cosa. Aunque, pensándolo bien, después de semejante informe de inteligencia quizás convenga cambiar de ruta para evitar un linchamiento público.
Save Me – Dave Matthews








Creo que pisé el palito y he aquí mis dudas:
1- ¿Para qué el uso del querido cliché antiperonista de alpargatas vs. libros? ¿Por qué ese ensañamiento con lo popular? Prefiero no subirme a ese tren, tiene olor a derecha.
2- ¿En serio todas las calles tienen algo que ver con Perón? Yo vivo sobre la calle Santiago del Estero y no llego a descubrir la relación, más allá de ser una provincia perteneciente a Argentina, país gobernado por Perón en 3 periodos, pero hasta ahí llego. Si te parece, podríamos intercambiar calles.
3- ¿Por qué te molesta tanto vivir en una calle llamada Eva Perón? Te recuerdo que yo gracias a ella, entre otras cosas, puedo votar. No es poca cosa.
Después de tremenda y efectiva introducción, se dispersó mi atención sobre el resto del relato, pero puedo decirte que en mi mundo perfecto tampoco existen las armas y que los soldaditos deberían ser sólo de juguete.
Y mil perones si me extendí demasiado.
Estimado Martín, concuerdo en casi todo con @eli, sobre el peronismo y el antiperonismo-juego-a-la-derecha. Particularmente la figura de Perón no me trae mucha simpatía, pero su obra de gobierno me parece a grandes rasgos muy acertada.
Casualmente hoy estuve leyendo una columna de Aliberti en Página12 que está altamente relacionada con esto[0].
Con el resto de la historia, como siempre mucha coincidencia.
[0]http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140783-2010-02-22.html
saludos
@Eli:
Disculpe si abuso de un cliché gastado y recontrausado, fue un momento de exasperación. No soy de derecha, no soy de izquierda, creo en el derecho, en la democracia y la preservación de las instituciones por encima del “que se vayan todos” (no me va a ver golpeando cacerolitas en ningún lado). No me gustó nunca el peronismo, es cierto, y eso es algo que no está para discutirlo en un par de líneas aunque apreciaré cualquier material que quieran aportar, como el enlace que me dejó aquí el señor Pato, que me tomaré el trabajo de leer, no le quepa la menor duda. No quise ofenderla, es que a mí me dicen Eva Perón y se me aparece Esther Goris, qué le vamos a hacer, me da un poco de julepe, sobre todo si me agarra en la oscuridad vió. En serio, no se enoje que se le arrugan todas las patas de gallo.
@Patricio:
Prefiero jugar a enterrar el juego y empezar a trabajar. La obra de gobierno de Perón incluye la facultad de la que salimos, eso no se lo voy a negar. Pero es que me joden a sobremanera los figurines y las marchitas. En fin, copio el enlace. No queda otra que seguir leyendo después de lapidarios comentarios como estos. Para la próxima catarsis me limitaré a entrarle a patadas al gato del vecino.
Martín, mis patas de gallo están felices de acompañarme en la defensa de las que considero causas justas. Además, el disenso siempre es bueno (frase hipócrita si las hay jaja!).
Y gracias a Patricio por el enlace. Genial el análisis de Aliverti, cuya lucidez nunca dejo de envidiar. Suerte que existe el Pág/12, sino no sé en qué otro matutino este pobre hombre podría escribir tamañas verdades. Aunque siempre mejor que leerlo es escucharlo (¡que voz que tiene!). Luego de este cachondeo público, me despido no sin antes comentarte que a mí también se me aparece Esther Goris, pero mi caso es más grave: la acompaña Rodriguez Saá.
Me cago en diez. Acabo de leer el artículo de página 12. No se les ocurra pensar que me encuentro entre la sarta de estúpidos que nombra Aliverti. Estoy muy lejos de todos ellos, nunca, incluso en las conversaciones con amigos que se prenden a este boludeo, nunca me creí con la enterza moral como para decir nada sobre las Madres y las Abuelas. Nunca voy a criticar los juicios a los genocidas porque hasta ahora no han sido suficientes. La forma histérica en que los medios de comunicación comenzaron a atacar al oficialismo luego de la famosa ley de medios (que para mí no es el cuco ni mucho menos) no afecta mi opinión con respecto a dichos medios ni al gobierno. Ambos me disgustaban desde antes de armarse todo este circo y aún así, lo único que ruego todos los días es que la señora Cristina Fernández de Kirchner termine su mandato en tiempo y forma, como corresponde, no me gustan los rumores derroquistas (no existe la palabra) y me enferma ver a la gente que se regodea en ellos.
Hecho mi descargo, informo:
Eli, Esther Goris y Rodriguez Saá son extraterrestres, se van a reproducir y van a conquistar primero la Argentina (pero nadie se va a dar cuenta porque para el resto del mundo somos como extraterrestres) y después el mundo.
Compañera Eli:
Me causó mucha risa tu frase “me sabe a derecha” . En primer lugar espero que no seas de las personas que se quedó con la historia que nos enseñaron en la primaria. Pero para que no te suenen a derecha mis comentarios prefiero que te cuestiones el contexto en que sucedieron ciertas cosas que planteaste anteriormente
1- Nunca te preguntas… ¿por qué gracias a Eva Perón votaron las mujeres?… muchos políticos hacen cualquier cosa para conseguir algunos votitos más, pero no te confundas no lo hacen por caridad a la popu sino por astucia, espero que no seas de las que caen fácilmente en estos engaños.
2- Cuales fueron los orígenes del General… y por qué para muchos historiadores argentinos el Peronismo roba cosas del Nacionalismo… como el Nazismo y todos los ismos de la época. Es más me atrevería a decir que tantas cosas tomó de estos, hasta el punto de que Perón no fue muy republicano, demócrata y popular con quienes no pensaron de la misma forma… es muy graciosa la anécdota que cuentan los abuelos nuestros sobre el brazalete negro que les obligaron a usar después de la muerte de Santa Evita. Espero que no pase lo mismo con Kristina.
Por ultimo para que no te sepa a derecha, izquierda, centro y centro izquierda… y todas las etiquetas posibles que muchos argentinos utilizan para marcar a las personas que no piensan de la misma forma concluyo con la sabia frase también quemada de que los extremos se parecen y el Peronismo no fue la excepción.
Saludos de un compañerucho
Martín más que oler a derecha, huele a mugre porque es un sucio. Creo que vivir en una calle que se llame Eva Perón no es tan malo como si fuera Julio Argentino Roca, ¡ja!
Para cerrar, creo que este hilo se desvió del tópico principal: ¡Martín, es una mierda tu camino al trabajo!
@Shiba:
¡Qué grata sorpresa volver a ver éste viejo alter ego del Cluster UTN, en los tiempos del IRC en Undernet! Siempre polémico usted. La anécdota del brazalete puedo confirmarla, de boca de otros parientes claro. De todos modos, echemos un paño de agua fría sobre el tema, nadie quiere vestir un brazalete por Cristina, mucho menos desearle la muerte, eso no se hace. Aquí surge otro tema de discusión interesante ¿Si no soy de derecha, soy de izquierda?¿Y viceversa?¿Y si estoy en el medio?¿Y si no soy de Boca ni de River? ¡Puff!¡Miren que hay tela para cortar!
@Kana:
Eso me lo hubiera dicho cuando pasé por su departamento. No es de hombres andar acusándome así, públicamente. Además la gata no se ha quejado, ni siquiera cuando le pasé un par de pulgas (a lo mejor porque no habla). Como sigamos así, probablemente me compre una casita en la calle María Julia al incendientos cincuenta, a la vuelta de alguna peletería. De cualquier manera, es mejor caminar al trabajo y no caminar a repartir currículums.