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Algunas cosas me rompen las bolas

Posted in Blogudeo, Diario by Martín on enero 11, 2009

uwpodMe rompe soberanamente las bolas devolver favores.
Soy una persona tan terríblemente orgullosa que prefiero no formar parte de ningún círculo de favores que pueda formarse en torno a cualquier situación. He preferido responder mal una pregunta en un exámen antes que levantarme a preguntar qué mierda habían querido poner con ésa pésima redacción que tiene la gente que se dedica a las materias básicas.
Es en el momento en que se me pide un favor y recuerdo que estoy en deuda con esa persona cuando más me exaspero. No soporto verme obligado moralmente a responder que sí.
No me importa que me deban favores y, en general no llevo la cuenta de los que me deben tanto como de los que debo. Por el sólo hecho de no cargar con una deuda más (por mínima que esta sea) a veces me veo obligado a llevar a cabo minúsculas proezas que rayan la ridiculez.
Es increíble que sea tan estúpidamente orgulloso y, peor aún, que a pesar de plantearmelo una y otra vez lo siga siendo.
A veces, en vez de preguntar a alguien cómo se hace tal o cual trámite, me veo enredado en una maraña burocrática, un puzle que me toma días o semanas desenmarañar, cuando preguntando lo hubiera hecho en horas.
En fin, la autocrítica no tiene por qué ser constructiva. Hay cosas que a los 31 pirulos no voy a cambiar, le pese a quien le pese.
Otra cosa que me rompe las pelotas es el tipo que agita en la fila.


Esta semana que pasó dediqué todo el tiempo extra laboral a conseguir la licencia de manejo para motos. El viernes a la mañana me tocó realizar el exámen práctico, un circuito en el que hay que prestar atención a las señalizaciones y demás cuestiones que deberían evitar que nos estrolemos en un accidente de tránsito. Por alguna razón esto no está funcionando muy bien en esta puta provincia y no voy a entrar en detalles, pero basta con andar un poco por las callecitas santafesinas para hacerse una idea de lo que está funcionando mal (empezando por uno).
Volviendo al agitador de la fila, resulta que después que yo llegó un negro del orto (me dí cuenta cuando se me quizo adelantar en la fila con un escort cabriolet), el agente de tránsito lo puso en su lugar y me hizo adelantar. El tipo llevaba a rendir al hijo. El pendejo estaba que se cagaba en los calzones y no era para menos, con el padre conspirador que tiene. Este señor se bajó del auto. Yo estaba tranquilo, ya había pedido la mañana, el aire del parque estaba fresco y limpio, era un trámite más. En eso, el hombre se acerca y empieza con cosas como: “Esto no puede ser”, “Estos tipos se toman todo el tiempo del mundo”, “que qué se creen”, etc. Ahí ya me empezó a hinchar los huevos; yo no hago causa común en las filas con nadie. Ni siquiera me gusta hablar con la gente que está por entrar a un exámen conmigo. Yo estoy en mi rincón, tranquilo y sólo. No necesito a nadie que me suba la presión a 20. Pero la peor parte fué cuando empezó “Que están muy exigentes ahora”, “Que no te olvides el casco”, “¿Tenés las patentes?”, “Fijate dónde para aquel, me parece que hay una señal de cruce” ¡Callate la boca y me cago en la reputísima yegua que te parió, negro hijo de un culo! Bueno, eso era lo que se me cruzaba por la cabeza pero no se lo dije, aunque nunca le contesté ni intenté seguirle el diálogo. El único que le contestaba era Batata, que estaba al lado mío, yo de vez en cuando lo miraba nomás.
Mi momento de gloria llegó en cuanto nos aproximamos para rendir. Había dos o tres agentes tomando exámen, así que pasaban de a dos vehículos para aprontarse. Probé luces, entregué papeles, etc. Yo ya estaba con el casco puesto (es talle L, parezco Marcelo Tinelli) esperando que me den el OK, cuando al pelotudo éste le hacen apretar el pedal de freno. “Esa luz no prende bien. A ver, apretá de nuevo”, le dice el agente al pibe. “Nop. A lo mejor está un poco floja nomás, pero hacela revisar y vení después” ¡Cuac! No me atreví a saludarlo cuando lo ví pasar porque iba a pensar que le tomaba el pelo (más bien, se iba a dar cuenta).
Si bien el tipo logró ponerme nervioso cuando no lo estaba, igual pude relizar el circuito y hasta manejar una eventualidad que pasó desapercibida. La moto se me paró (se ve que está regulando mal) justo llegando a un cruce peatonal. Paré, miré para los dos lados, le dí al arranque eléctrico y seguí como si nada.
Como sea, si me ven en una fila y tienen ganas de hacer catarsis, a mí no me jodan las pelotas; búsquense a otro o abran un weblog, mierda ¿Estamos?

2 comentarios

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  1. Kana said, on enero 12, 2009 at 8:22 am

    Bueno, ¿entonces te dieron el registro?
    Ahora ¿para qué querés un registro? No te convenía meterte dentro de una transparente así quedás aislado del mundo? Mirale el lado positivo, tu burbuja: tu mundo y quedás aislado de los microbios (gente).

  2. hielasangre said, on enero 12, 2009 at 8:29 am

    A ver si entiendo ¿Vos te referís al plastificado? No sé, eso de plastificarme me dá un poco de miedo. Si mal no recuerdo, ya lo hizo Dexter (tu gemelo malvado en 2D) y no le fué muy bien. :D


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